Mauricio Rojas / El leve deslizamiento de palabras, la transparencia del desastre

Filosofía, Literatura

Así esta tarde que consideras similar a una tarde del fin del mundo más pronto de lo que crees te parecerá tan sólo una tarde melancólica, una tarde de soledad perdida en la memoria: el espejo de la Naturaleza. Bolaño, Lluvia.

El relato de Bolaño Últimos atardeceres en la tierra, de su libro Putas asesinas de 2001, presenta en su forma narrativa el dispositivo perceptivo elaborado entre el lenguaje, la relación y el conocimiento. El relato indaga en su viaje, sobre las condiciones del conocimiento desde la poesía, la narrativa y la afección existencial; la percepción y su vaciamiento de sentido. Ahí emerge su estructura, lo no sensible de lo sensible. En el texto vemos como la construcción de una escritura conlleva la puesta en evidencia de las condiciones de la relación que es el elemento constitutivo de la cognición. En esa instancia la inminencia, el viaje, las imágenes, los signos que sostienen el relato se vinculan generando una plasticidad estructural en cuyo centro, un ánimo meláncolico, registra la mirada que se sostiene en el lenguaje narrativo, en el que emerge la relación como mediación que constituye el tiempo del conocer que afecta a la consciencia. De este modo, el análisis es un seguimiento delimitado por la puesta en evidencia de esta relación entre escritura y conocimiento, de los aspectos que la entrelazan. La escritura demarca esos pasos. De ahí que, nociones pensadas en el imaginario literario de Bolaño surgen como desplazamiento de una perspectiva que se intensifica como distancia crítica de la sensibilidad que, acompaña el conocer y lo expone a sus bordes con imágenes que anuncian el desastre o nos previenen de lo que no se puede contar. El desastre es entendido como aquello que no entra en el relato de la consciencia narrativa, pero configura sus bordes como el pliegue de la relación consigo misma. Esto se da en la figura de B, el signo que recorre y es recorrido por un movimiento en estado de extrañamiento.

Rafael Millán Pascual / Arqueología Negativa. Las fronteras arqueológicas del presente

Filosofía

La arqueología está tratando de redefinir su relación con los objetos. Este cambio ocurre al tiempo en que Occidente atraviesa una nueva expansión de la sociedad de consumo, que confirma su ruptura definitiva con la generación que protagonizó el éxodo rural de mediados de s.XX. En este trabajo se plantea una revisión de las condiciones que permiten ahondar en esa ruptura y que determinan a su vez nuestra relación con la materialidad. Para ello se parte de una reconsideración de la relación pasado/presente y de las dinámicas que marcan esa diferencia. Nos encontramos en un momento en el que se está cambiando la experiencia del tiempo y con ella, la integridad del objeto arqueológico. Con el nombre de Arqueología Negativa se trata de explorar la frontera que determina la producción del pasado en un presente ocupado en homogeneizar cualquier tipo de diferencia. La arqueología es una disciplina única para desactivar ese proceso, o al menos para atestiguar las dinámicas a las que parecen destinarse los objetos. Para ello, se presenta el concepto de obsolescencia como un intento de nombrar el problema.