Mauricio Rojas / El leve deslizamiento de palabras, la transparencia del desastre

Filosofía, Literatura

Así esta tarde que consideras similar a una tarde del fin del mundo más pronto de lo que crees te parecerá tan sólo una tarde melancólica, una tarde de soledad perdida en la memoria: el espejo de la Naturaleza. Bolaño, Lluvia.

El relato de Bolaño Últimos atardeceres en la tierra, de su libro Putas asesinas de 2001, presenta en su forma narrativa el dispositivo perceptivo elaborado entre el lenguaje, la relación y el conocimiento. El relato indaga en su viaje, sobre las condiciones del conocimiento desde la poesía, la narrativa y la afección existencial; la percepción y su vaciamiento de sentido. Ahí emerge su estructura, lo no sensible de lo sensible. En el texto vemos como la construcción de una escritura conlleva la puesta en evidencia de las condiciones de la relación que es el elemento constitutivo de la cognición. En esa instancia la inminencia, el viaje, las imágenes, los signos que sostienen el relato se vinculan generando una plasticidad estructural en cuyo centro, un ánimo meláncolico, registra la mirada que se sostiene en el lenguaje narrativo, en el que emerge la relación como mediación que constituye el tiempo del conocer que afecta a la consciencia. De este modo, el análisis es un seguimiento delimitado por la puesta en evidencia de esta relación entre escritura y conocimiento, de los aspectos que la entrelazan. La escritura demarca esos pasos. De ahí que, nociones pensadas en el imaginario literario de Bolaño surgen como desplazamiento de una perspectiva que se intensifica como distancia crítica de la sensibilidad que, acompaña el conocer y lo expone a sus bordes con imágenes que anuncian el desastre o nos previenen de lo que no se puede contar. El desastre es entendido como aquello que no entra en el relato de la consciencia narrativa, pero configura sus bordes como el pliegue de la relación consigo misma. Esto se da en la figura de B, el signo que recorre y es recorrido por un movimiento en estado de extrañamiento.

Aldo Bombardiere Castro / Segunda divagación sobre la poesía en tiempos de catástrofe: Transparencia

Estética, Filosofía, Poesía, Política

El mundo aparece transparente. Pero cuidado: no es que el mundo parezca transparente, sino que, en su aparecer, se muestra así, supuestamente sin mediaciones. Sólo gracias a tal concepción afincada en la idea del transparente darse del mundo ante nuestra consciencia, el capitalismo cibernético es capaz de presumir del éxito ejercido por su propio proceso de absorción y abstracción de la vida, dando fruto a una lengua des-potenciada hasta su mínima expresión: la informática datificación de la transparencia.

En efecto, la empresa del capital cibernético consiste en asignar a los fenómenos la irrefutable univocidad de los datos. Las cosas, los horizontes, las experiencias mundanas, hoy han dejado de hacer resonar los ecos de su murmullo opaco y ambiguo en nuestros oídos. Al contrario, el capital cibernético se jacta de barajar los datos, y con ello de moldear y supeditar nuestra experiencia y afectos a la frenética velocidad de los flujos financieros; ostenta de su éxito a la hora de cifrar y recombinar innumerables cadenas de significantes neuronales, carentes de pensamiento, sobreabundantes de estimulación y anestésicos de la sensibilidad, absorbiendo, así, no sólo el mundo en códigos, sino también nuestra experiencia en su envolvente vacuidad. Con ello, reconduce el multiforme, proliferante y atonal caudal de la vida hacia un reseco estanque de datos veloces pero monocordes, de representaciones seductoras pero planas; estanque desprovisto de la tesitura y vibratos, de los ritmos, danzas y contradanzas, incluso inalterado frente a los gritos de quienes nos ahogamos en su solipsista y desértica lisura. El lenguaje del capital cibernético, con su clichés e imágenes sin imaginación ni demora, se trata de una máscara que, sin embargo, se nos presenta en como retrato y genuina -aunque precaria- narración descriptiva del mundo.