Julio Cortés Morales / Bicicleta blanca

Filosofía, Política

1.-“My white bicycle” (Nazareth)

Los rockeros escoceses de Nazareth tuvieron uno de sus primeros grandes éxitos radiales en 1975 con la canción “My white bicycle”, que decía más o menos así:

Mi bicicleta blanca, mi bicicleta blanca

Pedaleando por la calle

Cuatro en punto de la mañana y todos duermen

No estoy cansado y es tan tarde

Moviéndose rápido todo se ve grandioso

Después glorifican la sensación de ir pedaleando sin importar la lluvia en la cara ni el viento que azota el pelo mientras pasan las gaviotas, y prosiguen refiriendo un encuentro con un agente del control social:

Un policía me grita pero no lo veo

Ellos son algo en que no creo

Busca acusarme y no se va

Alza las dos manos, su cabeza desgraciada

Ninguna luz me ilumina

A través de la oscuridad, seguimos avanzando

Mi bicicleta blanca y yo.

Julio Cortés Morales / Convivencia vial. Breve guía práctica para usuarios de aceras y bicicletas en tiempos de gobiernos de emergencia

Política

“La bici forma parte de la historia de cada uno de nosotros. Su aprendizaje remite a momentos particulares de la infancia y adolescencia. Gracias a ella, todos hemos descubierto un poco de nuestro propio cuerpo, de sus capacidades físicas, y hemos experimentado la libertad a la que está indisolublemente ligada” (Marc Augé, Elogio de la bicicleta).

“La bicicleta se ha transformado en una ideología” (Louis De Grange).

“El joven trabajador en la motocicleta convierte el trabajo en Dios porque andar en moto le gusta. Su verdadera alegría al andar en moto consiste en que se emiten sonidos anales. Quedamos como tontos si llevamos las explicaciones demasiado al detalle” (Max Horkheimer en conversación con Theodor W. Adorno).

Presentación

Coincidiendo con los anuncios de instalación del primer gobierno abiertamente pinochetista del siglo XXI, los habitantes de la larga y angosta faja de tierra tuvimos que asimilar, además del bencinazo del ministro Quiroz, noticias relativas a limitaciones al Transantiago y negativa a la construcción de más ciclovías por parte del ministerio conducido por De Grange, y más recientemente diversos anuncios en seguridad que se concentran en el “vandalismo” y las “incivilidades” para así poder criminalizar de manera reforzada a los más pobres.

En medio de tanto anuncio de estos patriotas se me echó a perder mi tradicional bicicleta negra, y me demoré cerca de un mes en enviarla a un taller para ser reparada. En esas largas semanas recordé lo infernal del metro y los buses en horario punta, además de la tradición que tiene el Transantiago de hacer desfilar casi pegaditos a dos o tres buses del mismo recorrido, para luego dejar de pasar por cerca de media hora. Vi chóferes y pasajeros estresados, lanzazos y empujones, cuando no agarrones y turbazos. Desde el otro lado del vidrio de la micro miraba con envidia a los ciclistas que pedaleaban y avanzaban mucho más rápido que todos los vehículos motorizados juntos, y eso me motivó finalmente a enviar a al taller a la “flaca negra híbrida” (ese sería su nombre técnico), para poder seguir pedaleando en medio del cemento y el smog.