Mauro Salazar J. / Vibratum. Organología y temblor

Estética, Filosofía

«La sensación es vibración». Gilles Deleuze, Francis Bacon. Lógica de la sensación (1981)

El campo de las plásticas sonoras permanece bajo escasez interpretativa. La carencia de una literatura crítica ajustada al espesor material de su objeto no responde a la debilidad del territorio artístico, sino a la insuficiencia de los paradigmas mediales del significado. Los aparatos hermenéutico-semióticos forjados para el texto y la imagen, consagrados durante el XX como instrumental analítico transversal, fracasan ante la densidad propia del acontecimiento sónico. La economía interpretativa del signo descansaba sobre tres pilares: clausura del objeto, fijación del referente, transparencia del sentido. Tales pilares articulaban el régimen del significado que dominó la crítica del siglo pasado y que aún rige sectores enteros de los estudios musicológicos rioplatenses.

Lo sónico desestabiliza tal arquitectura por completo. Su materialidad vibratoria carece de borde aprehensible; su temporalidad propagante deshace toda fijeza referencial; su condición ondulatoria recorre cuerpos, arquitecturas, atmósferas, infraestructuras computacionales antes de cualquier inscripción semántica. Los alcances del proceso ondulatorio exceden el oído individual y alcanzan zonas donde el paradigma del significado no podría operar: la modulación del sistema nervioso autónomo, la coproducción afectiva entre cuerpo y medio, el contagio rítmico colectivo. El expansivo sonido escapa al «régimen representacional» por su condición vibratoria, temporal, propagante.