Tariq Anwar / El último parpadeo: deseo, técnica y fascismo sin cuerpo

Filosofía, Política

Hay algo erróneo en la manera como nombramos lo que hoy se disputa en el campo político. Decimos que los regímenes contemporáneos operan sobre los cuerpos y explotan nuestras almas, pero acaso el mecanismo de dominación resida en la disolución de la tensión que conjugaba ambas regiones en una sola economía del deseo. El deseo, en su acepción arcaica, no era movimiento del alma ni del cuerpo por separado: era el impulso que los articulaba, una orexis que Aristóteles definía como tensión hacia lo deseado mediante la imagen del cuerpo. El deseo no es algo que uno «tiene», sino algo que unoes poniendo el ser en juego hacia el otro. Los nuevos dispositivos de poder han logrado mutar el deseo en algo que ha perdido su dirección hacia un telos: su degradación a hábito estimulable. El término désir en francés antiguo remitía a una espera, a una pena por ausencia. Notemos el desplazamiento: desear era esperar. Pero esperar no es suspender. En la espera hay certeza de que lo esperado llegará; en la suspensión hay la intención de mantener el deseo en el umbral, en ese intervalo que precede a la consumación sin alcanzarla. Las redes sociales operan como máquinas de suspensión: no prohíben el deseo, lo multiplican hasta la náusea, lo exponen a fragmentos que titilan y se desvanecen, de modo que el deseo nunca encuentra su objeto, sino solo su simulacro desechable. Es pornografía generalizada en la que no hay cuerpos, sino signos que remiten a otros signos sin presencia.

Tariq Anwar / Sobre Notebook Volume 38 de Walid Raad

Arte, Estética, Filosofía, Política

Los 145 automóviles catalogados en Notebook Volume 38 (1991) del artista libanés Walid Raad no son los vehículos que explotaron, sino sus sustitutos visuales: misma marca, mismo modelo, mismo color. Los originales fueron destruidos y por eso no pueden aparecer. Lo que Raad construye es entonces un archivo de ausencias: cada página repite la misma imposibilidad de poseer el acontecimiento traumático como imagen plena. Esto significa que el aura no solo se disuelve en la obra de arte reproducida técnicamente, sino en el evento histórico mismo, que regresa únicamente como serie, como dato, como nomenclatura fría. Un Volvo 820 azul, Trípoli, 79 muertos, 150 kg de TNT. La catástrofe se vuelve catálogo.

Álvaro Cadenas / Melancolía, dialéctica, alegoría: sobre Marcel Duchamp y Walter Benjamin

Arte, Filosofía

Hace ya casi un siglo, el pintor Marcel Duchamp inició un itinerario que se alejaba de ese arte al que luego él mismo denominaría «retiniano», y por el que hasta entonces había más o menos transitado, encaminándose hacia una nueva forma de expresión que tendría su culminación en el suspenso inacabado de la obra La novia puesta al desnudo por sus solteros, incluso/El Gran Vidrio. Una nueva forma que dio lugar a infinidad de interpretaciones, a la vez que generó la sospecha, la polémica o la más absoluta admiración.