Hace muchos años, teniendo con Guy Debord una discusión que yo creía que era sobre filosofía política, en cierto punto Guy me interrumpió y dijo: “Mira, yo no soy un filósofo, soy un estratega”. Esta declaración me chocó, porque yo solía verlo como un filósofo, así como me veía a mí mismo como filósofo, pero creo que lo que quería decir era que todo pensamiento, por más “puro”, general o abstracto que intente ser, está siempre marcado por signos históricos y temporales, y por tanto capturado y de alguna manera comprometido en una estrategia y en una urgencia.
