Carolina Depetris: Tres poemas

Literatura

ME CANSÉ
me cansaste
me cansaron
El mundo
de repente
me agotó
Me agotó el esfuerzo inteligente
el vano
hasta el estúpido
Me agotó París con su belleza
su sucia gente medio loca
el dis­pli­cente desgano europeo
la falta de sol
Y me agoté de mí
mis cer­canos sueños siem­pre lejos
mi madeja inso­portable
mi soledad

No

Ahora sin pudor quiero decir que quiero
estar en mi casa
bus­car a mis hijos en la escuela
poner una olla al fuego
salu­dar a los veci­nos
vivir donde no nací
donde nada entiendo
per­di­da­mente siem­pre
en un con­cen­trado
de amor

*

a Eduardo Lizalde
al Dr. C

ESTÁ ESCRITO: dos pastil­las grandes
dos pastil­las blan­cas que no debe olvi­dar
no debe olvi­dar
tomar
La orden
aquí escrita
es clara
y es de orden:
someta usted el impulso de sacar su ser del ser
ablande su alma
apague el soplo de hierro
el pesti­lente grito de mon­struo
de su pecho
No debe olvi­dar las dos pastil­las
no debe olvi­dar
insiste
insiste
el trazo armónico de sí
bailar rit­mos reg­u­lares
querer con­sis­ten­te­mente
y ser sól­ida
ser sól­ida
Tráguese, señora, las pastil­las y sane
y déjese de joder
–no dice–
porque nunca, señora, nunca sabrá
por qué no tuvo
no tiene
ni ten­drá
paz

*

a la epilepsia

HA VUELTO a mí la mon­taña
ha vuelto como vuelve cuando vuelve
ha vuelto tan bru­tal­mente her­mosa
tan aplas­tan­te­mente her­mosa
que no sé si es
no sé
Pero he visto esa mon­taña
he subido hasta la cima
he visto allá el mundo amplio
¿entien­des?
he visto allá un mundo tan amplio como todos los mun­dos
Sopésalo
entién­deme
entién­deme por favor:
amplio con la ampli­tud que en un punto duele
y mucho

yo he visto esa mon­taña
yo he subido por ella
yo he visto su lago desde mi casa
he bus­cado más casas frente a ella
más
y
más
casas
porque es mía
porque es tan mía que voy a morir si no la veo
voy a morir si no la tengo
si no tengo mi casa
y mi calle
y mi lago
en mi ciu­dad que no existe
en mi casa que no puedo com­prar
en la cima que oscurece cuando llego
y en toda esta certeza incierta de haber tocado la más pura belleza
y haber per­dido todo
Nada
nada es mío
y es así:
la epi­fanía es un cuadro clínico
la mon­taña un mero sín­toma
la belleza tacto en la niebla
la ampli­tud polvo flotando en luz

Obra gráfica de Vicente Rojo | De la serie Alfabeto Vertical , 2014.

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