El libro
Un libro bellamente realizado, un libro diverso, un libro breve. Una escritura que propone pistas y las sigue, con ayuda de algunos predilectos, Derrida y Deleuze, entre ellos. Un libro sorprendentemente manufacturado en Villa Alegre, según dice su pie de imprenta. ¿Cuándo antes se imprimieron textos en Villa Alegre? Seguramente cuando existiría algún periódico local que hoy nadie recuerda.1 Para mi ese pueblo está asociado a la chicha dulce y a un encuentro fortuito de hace unos treinta años: entré a un negocio y me encontré “a boca de jarro” con la imponente figura de Sergio Onofre Jarpa vestido (disfrazado) de huaso. Fue una imagen luciferina, se los aseguro. Este libro, a su modo, la conjura un tanto. Le agrega matices a la chicha y al diablo de Villa Alegre.
Pero Javier Agüero ha escrito y publicado varios volúmenes con palabras propias y acopiando las de otros en entrevistas, citas, referencias y demás. Y debo decir que publicó un libro que me hubiese gustado hacer a mi: Conversaciones sobre un Chile que no fue. También tiene un programa de radio, escribe columnas en medios diversos y junto con eso lleva adelante un programa de investigación filosófica consistente. Dialoga e intercambia permanentemente con colegas de otros países. Este libro ya ha sido referenciado por varios filósofos y filósofas, al parecer más dialogantes que los cientistas sociales. Todo ello lo ha hecho radicado primero en Maule y ahora en su natal Osorno. Hoy le estreché la mano por primera vez, pero nuestros intercambios virtuales hacen que lo aprecie como una persona amablemente seria, nada grave a pesar de su filosofar ilustrado, nada pretencioso a pesar de su formación académica francófona y deconstructivista, más bien propensa a eso. Y haciendo lo mismo que muestra el libro: proponer pistas tratando de seguirlas. Sin agotarlas. Como invitando a seguir pensando.
