Roque Farrán / Filosofía del nacimiento: cogito afectivo

Filosofía

I

Toda filosofía comienza con una escena característica donde el pensamiento toma cuerpo. La escena relatada suele tener aspectos ficcionales, recreados a posteriori de lo ocurrido realmente y resignificados por múltiples trayectos que encuentran allí su razón de ser. La más conocida quizás sea la de Sócrates cuando interroga (él mismo o a través de un amigo, poco importa) al oráculo de Delfos acerca de quién era el hombre más sabio de Atenas; la respuesta del oráculo es la que determina su deambular por las plazas públicas desplazando la incómoda interrogación a los demás ciudadanos respecto de lo que creían saber, puesto que él sabía que no sabía nada pese a la respuesta (o justo por eso) del oráculo que lo colocaba como el más sabio de todos. También conocemos la escena de Descartes frente a la chimenea, detenido por la nieve durante una campaña militar, poniendo en cuestión todos los saberes aprendidos hasta el momento, e incluso los datos que le suministraban sus mismos sentidos, a través de la duda metódica; lo que le permitirá luego desarrollar el célebre método de pensamiento que propone a la modernidad.