Nam June Paik / Film for Zen

Arte

El blanco absoluto, así como el negro absoluto, han sido cooptados por un imaginario que los sitúa en el mismo lugar del silencio absoluto. Sonido e imagen comparten, para la tradición judeocristiana, la posibilidad de representarse a partir de un punto cero. Pero como bien ha mostrado Nam June Paik en el film que presentamos a continuación, Zen for Film (1964), el blanco y el negro -así como también el silencio, el sonido y el ruido, diría John Cage- son un continuo de la experiencia, donde no hay “grado 0”. Más bien son el medio en el que las fuerzas de los colores y los sonidos se dan bajo la forma de una relación. El blanco es una tabula que nunca estuvo rasa, sino dispuesta al movimiento de los colores entre los que él es uno más. Las motas y suciedades de la cámara de June Paik son el índice de un blanco que se muestra como tal, sin el vacío en el que el sentido ha querido colocar a Dios. Sin querer indicar una creatio ex nihilo, el blanco aparece por fin como color.

Texto: Mauricio Amar Díaz
Fuente: New Media

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