Mauricio Amar Díaz / El Estado policial del capitalismo contemporáneo

Filosofía, Política

En los últimos meses ha estado en boga, a propósito del caso del independentismo Catalán, la pregunta por la autonomía territorial. Pregunta y no demanda concreta porque no está del todo claro qué se entiende por tal y cómo en América Latina aquello puede ser interpretado. Al poco tiempo del plebiscito de Catalunia, las voces por la independencia de Rapa Nui surgieron con fuerza, así como también, obviamente, la de los mapuche, cuyos presos políticos se encontraban en plena huelga de hambre. El pueblo mapuche ha sido, en este sentido, el principal articulador de una demanda por la autonomía, existiendo diferentes interpretaciones que van desde el independentismo estatal al federalismo y la autonomía territorial bajo el paraguas del Estado. Las preguntas centrales, en esta situación, son qué rol juegan hoy los Estados y cómo una comunidad determinada puede construir un imaginario de pertenencia al interior de sus márgenes y, luego, qué ocurre cuando una comunidad no puede incorporar en dicho imaginario las aspiraciones de un Estado central, ya sea porque su modo de vida es diferente al punto de no ser aceptado, o debido a que sus símbolos culturales sean transterritoriales y su imaginario apele a la construcción de un nacionalismo territorialmente incompatible con el del Estado.

Ahmed Mater al-Ziad / Magnetismo

Arte

El magnetismo, como fuerza que atrae y relaciona cuerpos, resulta un problema fundamental para la política contemporánea. En él se puede ver un paradigma de las tensiones nunca resueltas, siempre en pugna y, sin embargo, co-existenes. El magnetismo configura campos de sentido, que liga a los cuerpos, los somete al tiempo que los produce; los reúne al tiempo que los obliga, y su capacidad de atracción es sólo la que le permite la distancia. Mientras más cerca del objeto magnético, mayor es el sometimiento, la compenetración en el sentido que pugna por ser hegemónico. ¿Cómo vivir en un campo magnético sin dirigir la mirada al centro? ¿De qué manera puede abrirse un camino distinto cuando el centro nos fascina?

Mauricio Amar Díaz / Sonido y refugio

Filosofía
La experiencia del exilio, ese estar fuera de lugar permanente que le atribuimos a millones de personas -para confrontarlas a una forma de vida distinta, fundamentalmente arraigada-, pareciera, en realidad, ser no sólo una contingencia, sino la propia condición de la existencia humana. En este sentido, el arraigo (la sensación de) funciona como un enjaulamiento de la propia experiencia humana. Eso no quiere decir que cuando entramos en el campo del exilio como ontología, dejemos de ficcionar nuestra experiencia para encontrarnos con la certeza del movimiento. En él, en la existencia misma todo es ficción, fragmento ilusoriamente compuesto, en el que habitamos con tendencia al endurecimiento de la experiencia. Los recuerdos, no son sino ese cúmulo de fragmentos que el presente ordena, tal vez de manera trágica, porque quisiéramos poder tocarlos y distribuirlos en el orden que se merecen.

Mauricio Amar Díaz / El enemigo Oriente Medio

Filosofía, Política

Concebir Oriente Medio como una región paradigmática, que permite iluminar ciertos elementos fundamentales sobre los que se sustenta nuestra civilización es tan paradójico como necesario. Paradójico por varios motivos un tanto evidentes. En primer lugar, porque cuando hablamos de Oriente Medio estamos utilizando una categoría impuesta desde el exterior. Oriente Medio respecto a Europa, no a sí mismo. Oriente Medio como lugar vecino pero radicalmente otro. El nombre Oriente Medio funciona como dispositivo de guerra, de definición de la relación amigo-enemigo, donde Westfalia agrupa a los amigos dejando el lugar de la enemistad por excelencia a los medio-orientales. Y esa relación de enemistad está mediada, también, por la terrible presencia de lo otro en lo propio. Los miles de refugiados que llegan hoy a las costas europeas desde Oriente Medio, no son sino los descendientes de aquellos que vivieron en Europa hace miles de años, que fueron expulsados hace quinientos, colonizados hace doscientos y, de vuelta, la mano de obra barata de las sociedades europeas contemporáneas.

Nam June Paik / Film for Zen

Arte

El blanco absoluto, así como el negro absoluto, han sido cooptados por un imaginario que los sitúa en el mismo lugar del silencio absoluto. Sonido e imagen comparten, para la tradición judeocristiana, la posibilidad de representarse a partir de un punto cero. Pero como bien ha mostrado Nam June Paik en el film que presentamos a continuación, Zen for Film (1964), el blanco y el negro -así como también el silencio, el sonido y el ruido, diría John Cage- son un continuo de la experiencia, donde no hay “grado 0”. Más bien son el medio en el que las fuerzas de los colores y los sonidos se dan bajo la forma de una relación. El blanco es una tabula que nunca estuvo rasa, sino dispuesta al movimiento de los colores entre los que él es uno más. Las motas y suciedades de la cámara de June Paik son el índice de un blanco que se muestra como tal, sin el vacío en el que el sentido ha querido colocar a Dios. Sin querer indicar una creatio ex nihilo, el blanco aparece por fin como color.

Safaa Erruas / Stasis

Arte

La artista marroquí Safaa Erruas (1976) plantea a través de toda su obra una temática que puede resumirse en el nombre de una de sus piezas: Stasis. Atravesando papel de algodón con hilos metálicos, Erruas expone la precaria unión del tejido social contemporáneo. Como la abertura producida por una operación quirúrgica, el hilo quiere cerrar aquello que permanecerá siempre abierto, al menos hasta que la tela completa no sea definitivamente rasgada. La stasis penetra el cuerpo y lo habita. Lo hace suyo porque ella lo une y separa al mismo tiempo. Sombras pálidas puede ser entendida como un zoom hacia el interior de la piel en la que habita la stasis. Miles de alfileres incrustados que dan identidad a la tela en la que se muestran y esconden. Como la figura del Leviatán, repleto de cuerpos dispersos, los alfileres no sólo son los cuerpos, sino también el propio poder que se indistingue de ellos. La stasis nunca desaparece. Se manifiesta como un recuerdo eterno, un miedo permanente que hace desear la sutura. Así, en Soft pines, la sutura que combina hilos de metal y agujas, arma una cartografía, un recorrido violento donde se enfrentan una fuerza vertical y otra horizontal. Ellas son opuestas en dirección, pero no en tanto violencia.