Alexis Donoso G. / Señales que precederán al fin del mundo de Yuri Herrera

Literatura

La tendencia a reducir esta novela, por un lado, a cumbre de la literatura de frontera, y por otro, a dos temas fundamentales del subgénero narconovela como son la migración y el narcotráfico, no aporta para extraer un mayor rendimiento de la misma en cuanto a la obtención de significados distintos, al contrario, empobrece el proceso de análisis entrampando y clausurando sus posibilidades de interpretación. Por tanto, es necesario ofrecer una lectura distinta que pueda aportar una salida hacia nuevos sentidos que enriquezcan de este modo la experiencia de la lectura de lo que Yuri Herrera (Actopan, 1970) propone y describe.

De ahí que la pregunta por lo interno y externo como categorías que acontecen, dependientes entre sí a lo largo del libro tomen su relevancia. Entonces, ¿lo que pasa por dentro es lo mismo que pasa por fuera? De inicio, por fuera, está la imagen de un cataclismo, por dentro, Makina no intuye lo que le espera. Efectivamente se narra en la novela Señales que precederán al fin del mundo (2009) de Yuri Herrera, la historia de un viaje interior y exterior, este viaje es el de la identidad. Una odisea, en efecto, la de un cualquiera, una travesía hacia lo Otro, simbolizada a través del agua, la tierra, los cerros de obsidiana; el lenguaje que se mezcla, sobrevive y permite a su vez la sobrevivencia, y en donde, lo común y lo diferente, pierden su identidad; dejan de ser lo que son para presentársenos como pura extrañeza.

Se narra y a la vez se desnarra una identidad. A medida que se narra lo externo, se va desnarrando el relato interno que Makina —heroína de esta novela cumbre de la literatura de frontera para la crítica especializada, que se circunscribe en el subgénero de la narconovela—, posee como discurso sobre lo Otro que acontece como un relato individual surgido y transformado por las propias experiencias de lo social en su interior. Es el mismo hilo del lenguaje que forma dos madejas en lugares que, a simple vista y geográficamente se oponen o son distintos, en donde la identidad propia de Makina se va configurando en el instante en que la madeja interior tira de la que enrolla el mundo exterior o realidad que insiste en convertirla en otra.

Pero más que una literatura del narcotráfico estamos frente a lo que podríamos denominar cultura del narcotráfico, haciendo uso del concepto de cultura considerado como un proceso social constitutivo creador de «estilos de vida» específicos y diferentes (Williams, 2000), en donde los sujetos tendrán que, a partir de una toma de conciencia, construir su propia historia. Porque como dice Williams citando a Vico en esto, son los sujetos, los productores de su historia o sociedad.

«Estoy muerta, se dijo Makina» (11), quien parte de la metáfora de su propia muerte, hacia una alegoría mítica que se cuenta en un lenguaje que tiende hacia la oralidad. Aun cuando, el viaje que emprende Makina en búsqueda de su hermano al que debe entregar un mensaje de su madre Cora, puede ser leído como analogía de la épica grecolatina, debemos precisar que se trata más bien de un viaje mítico e iniciático a través del infierno Mictlán como señala Rioseco (2021), quien da cuenta de la reescritura de la cosmovisión prehispánica que Herrera realiza, “dicha reescritura no es una copia sino un modelo, una guía; su originalidad proviene de su misma antigüedad”.

Quizás la pregunta que se hiciera Herrera antes de escribir su novela fue ¿cómo hablar de la relación ontológica entre México y Estados Unidos sin pronunciar el nombre de estos países? ¿Cómo hablar de la cruda realidad que experimentan los seres humanos en estos límites que se difuminan para dar paso a otros límites que se mezclan, los de la realidad y el mito? Señales que precederán al fin del mundo es, entre otras cosas, una y muchas preguntas a la vez. La pregunta por cómo hablar de migración, narcotráfico y la violencia asociada a dichos fenómenos, pero también y más profundamente, la pregunta por la identidad, por lo común y la diferencia, por el límite de lo social y lo individual, por lo Otro y su mundo que lo define.

En este sentido, reflexiones como las del crítico mexicano Cristopher Domínguez Michael (2011), el que a propósito de este tipo de novelas, señala que, en este género, se «abusa de la realidad», por cuanto los intereses de los escritores se reflejan en el mercado editorial que demanda novedades dedicadas al narcotráfico, ayudan a comprender la operación que realiza Herrera —quien según Domínguez, por su prosa depurada y lírica, “es menos que un principio el fin de un camino”—, para hacer de este camino una apuesta diferente y ser parte de una literatura de frontera que sobreviva cuando se hable de México en los tiempos de la guerra contra el narco.

Pero, qué es lo que hace o hará que la novela de Herrera mantenga su vigencia artística, su fuerza estética. Según Eduardo Parra —citado por Rioseco—, “encontrar un ángulo distinto”, para no caer en el periodismo; otra problemática que también se abre a la hora de abordar el narcotráfico como literatura. Este ángulo distinto, señalado por Parra, tiene que ver con los recursos de la elipsis entendida como técnica narrativa y cinematográfica que consiste en la supresión de algún acontecimiento dentro de la linealidad temporal del relato o la historia, y de la alegoría como representación en la que, las cosas tienen un significado simbólico en este caso mítico, que atraviesan Señales que precederán al fin del mundo de punta a cabo.

Por lo tanto, lo que proponemos aquí es ampliar la lectura hacia una en la que no serían tan solo estas dos características, lo que hace que, la novela sobreviva a la marea de “mala literatura” en relación al tema como lo señala Domínguez, sino que, conceptos como descripción y percepción, herramientas que ofrece Williams (2000), permiten sostener una lectura que se distancia de estas interpretaciones. Herrera describe y envuelve a su personaje Makina, ofreciéndole algunas posibles salidas que esta percibe, aprende y desaprende en el transcurrir de la experiencia de la que le toca ser parte, sentir, conocer y transformar, que es sin duda, su propia identidad; realidad que se enmarca en la conciencia de un imaginario cuya geografía está compuesta por el Pueblo, La Ciudadcita, El Gran Chilango y el Gabacho.

La salida sería entonces, siguiendo a Williams, en lo relacionado a estructuras del sentir, comprender la comunicación humana como un proceso social total, sin oposiciones o dualismos (Cáceres, Riquelme – Herrera, Pardo, 2014). Pues, según estos autores, Williams, entiende la descripción como la organización, por parte del percipiente, de la actividad sensorial, la que, además, no debe reducirse a la mera transmisión, sino que asimismo debe incluir la recepción y la respuesta. Por su parte, la percepción es comprendida como la interpretación, la descripción y la incorporación, a la organización del espectador, de la información transmitida por la obra, la cual es, a su vez y «en todos los niveles un ofrecimiento de experiencia, que puede ser aceptada, rechazada e ignorada» (Williams, 2003a: 42).

Ahora bien, contribuir a «mejorar el conocimiento del modo en que la dominación cultural ha actuado» (54), es uno de los propósitos que, por otra parte, Edward W. Said espera de su libro Orientalismo en el que, hacia el final de su introducción cita a Raymond Williams, en unas palabras que sintetizan lo que podríamos denominar el esfuerzo del autor por fomentar un nuevo tipo de relación entre Oriente y Occidente que incluso acabe con la eliminación de estos límites geográficos. Algo similar ocurre con la novela Señales que precederán al fin del mundo, en el sentido de que, tiende a través de la rapidez del lenguaje oral, establecer su código propio y difuminar los límites del idioma establecido o consensuado, ya sea entre el español o mexicano, si se quiere, entre la lengua, lengua latina o lengua gabacha; el mundo de lo poético inenarrable y lo no poético o como antes dijimos, también entre lo real y el mito, lo social o lo individual. En este sentido, podemos pensar que Makina es parte y configuración de este lenguaje, código que excede la realidad y su contexto, «a veces era gente de los pueblos de por ahí la que llamaba y ella contestaba en lengua o lengua latina. A veces cada vez más llamaban del gabacho… Makina hablaba en las tres lenguas y en las tres sabía callarse» (20).

En esta alegoría que da cuenta del conflicto existente en las fronteras entre México y Estados Unidos de manera oblicua, diremos que, lo que hace Herrera a través de su personaje Makina, no es solamente producir una reflexión sobre los discursos de poder que se establecen y sus posibles violencias —revisados a la manera de Foucault por Said en Orientalismo—, sino que ejecuta de forma extraordinaria, lo que Williams, de acuerdo a este último, llama un “desaprehendimiento del espíritu inherente de dominación”. Esto sería una especie de conciencia que le permite a Herrera a través de su heroína, Makina, crear lo que Gramsci llama una conciencia de hegemonía que es también geopolítica. Se trata, entonces, de lo que Said establece como una dimensión personal cuando nos dice: «es la toma de conciencia de lo que uno realmente es; es decir, la premisa “conócete a ti mismo» en tanto que producto de un proceso histórico concreto que ha dejado en ti infinidad de huellas sin, a la vez dejar un inventario de ellas» (50). Pero esto sucede en teoría, en la práctica o conciencia práctica, Makina se dijo: «Estoy lista cuando todas las cosas del mundo se quedaron en silencio» (123).

Bibliografía

Cáceres Riquelme, Jorge – Herrera Pardo, Hugo. Las formas fijas y sus márgenes: sobre “Estructuras de sentimiento” de Raymond Williams: una trayectoria. Revista Universum Nº29 Vol.1, I Sem. 2014, pp. 173-191, https://www.scielo.cl/scielo.php?pid=S0718-23762014000100010&script=sci_arttext

Domínguez Michael, Cristopher. Entrevista: La novela abusa de la realidad por El Informador, https://www.informador.mx/Cultura/La-novela-abusa-de-la-realidad-Dominguez-Michael-20110717-0218.html

Herrera, Yuri. Señales que precederán al fin del mundo. Editorial Periférica, Cáceres, 2013.

Rioseco, Marcelo. Mito, literatura y frontera en Señales que precederán al fin del mundo de Yuri Herrera. Revista LALT, 2017, http://www.latinamericanliteraturetoday.org/es/2017/april/mito-literatura-y-frontera-en-se%C3%B1ales-que-preceder%C3%A1n-el-fin-del-mundo-de-yuri-herrera-de

Said, Edward W. Orientalismo. Random House Mondadori S. A., Barcelona, 2002.

Williams, Raymond. Marxismo y literatura. Traducción de Pablo di Masso. Ediciones Península, Barcelona, 2000.

Herrera, Yuri. Señales que precederán al fin del mundo. Editorial Periférica, Cáceres, 2013.


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