Miguel Valderrama / De historia, historiografía y cine chileno

Cine, Estética

Sobre Tesis sobre la historia del cine chileno, de José Miguel Santa Cruz Grau (Ediciones Qual Quelle, Santiago de Chile, 2024).

¿Cómo leer Tesis sobre la historia del cine chileno? ¿Cómo abordar la singular ensambladura de textos e imágenes que nos propone José Miguel Santa Cruz Grau? Y ¿cómo hacerlo a partir de un punto de mira, de una posición que se quiere disfracta, que se organiza en el vacío, en el intervalo de texto e imagen? Estas preguntas, la trinidad que parece determinarlas, la misma secuencia de subsunción que entrevista su ilación, hacen de esa trinidad una unidad, aquello que se suele identificar propiamente con una problemática, con una estructura de objetos, preguntas y respuestas. Entonces, nuevamente, qué se interroga, qué se somete a lectura en esta lectura sobre la historia del cine chileno. El efecto de recursión, de giro, de retorno, de viraje, de recursividad, no es indiferente a la propia estructuración de las Tesis sobre la historia del cine chileno.1 Aparece ya en el preámbulo, como insignia y sello de lo que se adelantará en forma de dieciocho tesis y dos corolarios. Tesis y corolarios que son emplazadas por mediación de dos paratextos, dos discursos que en las figuras del preámbulo y del epílogo organizan un cierre protector que busca relanzar y retrazar las proposiciones que en tanto tesis y corolarios conforman “una escritura de trinchera”,2 una especie de parte de guerra.

El efecto de giro, de recursión, de viraje que organiza las Tesis de Santa Cruz Grau se expone inicialmente como un efecto de cita, de retorno, de hilván de un texto en otro, de un texto en dos textos. Así, se advierte tanto en el preámbulo como en el epílogo que Tesis sobre la historia del cine chileno se estructura a partir de dos apropiaciones formales, de dos textos que sirven de columna y referencia a las tesis expuestas. Estos textos son: Tesis sobre la filosofía de la historia, de Walter Benjamin (1940)3, y La muerte del cine, de Paolo Cherchi Usai (2001)4. Se diría que, en principio, estos dos textos sirven de fundamento retórico de las Tesis sobre la historia del cine chileno, que en uno y otro texto Santa Cruz Grau encuentra una guía de estructuración narrativa y un punto de apoyo epistemológico. En Benjamin encuentra el trabajo del fragmento, la dialéctica en suspenso en medio de la historia. En Cherchi Usai el contrapunto imposible entre imagen y texto, la relación suspensiva abierta y cerrada por la posicionalidad enfrentada entre texto e imagen. El efecto de giro, de viraje, de retorno se presentaría así bajo el signo de una reactivación, de una recursión de las tesis de Benjamin y Cherchi Usai. Al menos, en lo que este efecto de retorno adelanta de ejercicio narrativo, de trabajo de pensamiento.

Sin embargo, y sin invalidar los efectos narratológicos que esta doble inscripción activa bajo la forma de la testificación del texto en forma de paratexto, de paracita, creo advertir un segundo efecto de recursión, de retorno, de reconocimiento en esta doble autorización autográfica, en lo que en la cita de los nombres de Walter Benjamin y Paolo Cherchi Usai autoriza el nombre, es decir, la operación de Santa Cruz Grau. Este segundo retorno, esta otra reversión, diría que se inscribe en el título mismo de las Tesis, en cierta indeterminación que la referencia a la historia expone en la anfibología de la palabra “historia”. Es sabido que la voz historia anuncia una ambigüedad, una indeterminación propia al sentido del vocablo. Pues, “historia” en castellano puede muy bien indicar tanto un trabajo de escritura como aquello a lo que refiere ese trabajo de escritura, el objeto sometido a descripción en la narración histórica. Para salvar esta ambigüedad la disciplina que se organiza en torno a este vocablo suele distinguir entre historia e historiografía, entre acontecimientos y hechos, entre descripción e interpretación. Distinciones, por supuesto, que únicamente tienen por función estabilizar estructuras de significación propias a lo que denominamos “discurso de la historia”; distinciones, si se prefiere, que se establecen con la finalidad de garantizar la exterioridad de una referencia, especie de sólido exterior que autoriza un discurso disciplinar sobre el pasado. Decía que esta otra vuelta, que este retorno, se enseña bajo los efectos de una anfibología afín a todo discurso sobre la historia. ¿A qué historia refiere Santa Cruz Grau en sus tesis sobre la historia del cine chileno? ¿A aquella que describe un campo de disputas historiográficas sobre el cine chileno? ¿A la historia misma del cine chileno, una historia que se puede de algún modo referir directamente, que es posible aprehender en el trabajo del archivo, en las huellas, prácticas, testimonios y films que en producción asociamos con el cine chileno? Las referencias a Las tesis de filosofía de la historia, de Walter Benjamin, y a las tesis de La muerte del cine, de Paolo Cherchi Usai, no son conclusivas al momento de intentar determinar este otro retorno. En efecto, es sabido que Las tesis de filosofía de la historia de Benjamin son también conocidas bajo el título Sobre el concepto de historia [Über den Begriff der Geschichte], dando a entender este otro encabezamiento del texto de que lo que se somete a crítica y desplazamiento es un determinado concepto de historia que se identifica con el progreso y con los vencedores y, a fortiori, con la propia autocomprensión presente del presente, con la prepotencia de un presente, de un orden de dominación que no cesa de producir y reproducir sus condiciones de producción y reproducción. La cuestión, aquello que constituye el objeto litigioso en Benjamin sería así un determinado concepto de historia, un concepto burgués o moderno  de historia. Por otro lado, las tesis sobre La muerte del cine Cherchi Usai refieren inicialmente a un problema archivológico de conservación, a la misma imposibilidad material de preservar las imágenes en movimiento de un proceso de destrucción que les sería inherente y al cuál, paradójicamente, el cine se debería en tanto memoria visual de una desaparición.

Estas dos referencias, las de Benjamin y las de Cherchi Usai, vuelven complejo todo esfuerzo por determinar la naturaleza de este retorno al cine chileno, a lo que este retorno refiere o indica con el uso de la preposición “sobre”. En otras palabras, se mantiene en suspenso el objeto en disputa, la indagatoria acerca de la referencia primera de las tesis. ¿Qué historia se confronta? ¿La historia del cine? ¿La relación entre cine e historia? ¿El entrecruzamiento entre historia del cine e historia nacional? Acaso lo que se adelanta es un punto intermedio, una especie de hiato entre una historia y otra, una especie de mirada disyecta que adelanta una representación que se quiere presentación, manifestación visiva de lo que la imagen testificaría en sí, en la singularidad de un valor propio que se atribuye a la imagen movimiento.

Hay dos indicaciones en las Tesis sobre la historia del cine chileno que sirven de baliza de las cuestiones planteadas. Indicaciones que de algún modo puntúan aquello que se arriesga como problema y situación en las dieciocho tesis y dos proposiciones que constituyen el cuerpo principal del libro comentado. Estas indicaciones se enseñan en la forma de una especie de predicación determinativa, es decir, de un término que subsume un concepto en otro buscando exhibir aquello que constituye en propiedad lo propio del concepto sometido a interrogación. Siguiendo este modo de razonamiento, Santa Cruz Grau afirma que el cine chileno se define a partir de la “chilenidad”, de una cierta “ordenación sensible orientada a imaginar la copia feliz del edén”.5 Desde los comienzos del cine chileno, la imagen técnica cinemática y la ficción se entrelazarían de modo tal que la chilenidad no sería sino el resultado de la intersección entre cine, realidad y construcción de un proyecto estatal colonizador unitario.6 La narrativa ficcional del cine tendría por condición estructurante la misma raíz documental que la imagen reclama para sí cuando esta se presenta cumpliendo una función testificante o de atestación. La imagen manifiesta, sí, y cuando esta manifestación se exhibe en la forma de imagen movimiento manifiesta aún más. Es esta proposición, esta tesis, la que es objeto de declaración e impugnación en Las tesis sobre la historia del cine chileno.

Se dirá que esta impugnación tiene una finalidad destructiva, que su objetivo aun cuando parece determinado por la problemática del cine chileno, por aquello que podemos identificar con la historia del cine chileno, se sustrae en última instancia al trabajo de la crítica. El cine es fabula, ficción, orden contingente de razones. Las imágenes si testifican de algo es acaso de su propia ficcionalidad. Santa Cruz Grau no desconoce esta objeción, únicamente la somete a una particular torsión, a una indeterminación o reversión donde ficción y documentalidad, acontecimiento y archivo, entran en colisión, en un trabajo ruinoso de ensamble. Si me he detenido a señalar esta torsión, la reversión o retorno que el título del libro muestra y oculta a la vez, es porque es justamente ese ensamble, esa colisión, esa catástrofe la que es entrevista en las Tesis. Ya he señalado que el libro se compone de dieciocho tesis y dos corolarios. Habría que agregar que está compuesto igualmente por veinticinco imágenes y un recuadro que testifica en su presencia la ausencia de una imagen, un fotograma del film La agonía de Arauco (o El olvido de los muertos), de Gabriela Bussenius, de 1917. Recuadro, por cierto, cuya ubicación y función pareciera ser la de un parergon, la de una especie de anexo ornamental que en su fuera de texto cumpliría con la tarea de decir la verdad, la verdad toda sobre la historia del cine chileno. El recuadro en cuestión, a saber, pero aquí toda la cuestión es la naturaleza de ese “a saber”, se enseña como cierre del segundo corolario, en contrapunto con un fotograma del film Una mujer fantástica (2017), la oscarizada producción de Sebastián Lelio. Este contrapunto entre una no-imagen y una imagen con la que se cierra el libro, que cierra las tesis y da paso al epílogo, es también el emblema de un arco temporal, de cien años de cine, cien años que se deponen en dos imágenes, en casi dos imágenes se diría, en justo casi dos imágenes.

Ahora bien, ¿es esta no-imagen la imagen que determina la serie de imágenes de las Tesis sobre la historia del cine chileno? O es otra imagen, acaso aquella que se expone como contrapunto de la segunda tesis, y que refiere a un plano fílmico donde ficción y documento se interrumpen, donde entran en catástrofe acontecimiento y archivo. Me refiero a la secuencia de imágenes de Manuel Rodríguez, un cortometraje de 1910, dirigido por Adolfo Urzúa Rosas, y que Santa Cruz Grau presenta como “la primera ficcional que se entrega al registro”.7 La secuencia, narrada en las Tesis, enseña una imagen, acaso la imagen rectora del libro: “una hoja, un papel arrastrado por el viento se escapa por el sector derecho del encuadre, le hace una rajadura horizontal, rompiendo el pacto representacional de la puesta en escena centrífuga primitiva”.8 He dicho imagen rectora, pero quizá debo precisar el juicio, no precipitar una conclusión, y menos aún adelantar una especie de sentencia, de declaración, sobre aquello que considero que el libro de Santa Cruz Grau pone en escena como problema, dilema o pregunta.

Debo confesar que en cuanto historiador de profesión, ocupado de cuestiones tipificadas como afines a lo que se podría reconocer en el sintagma “representación histórica”, insatisfecho con las maneras de hacer de una práctica historiográfica y crítica que distingue y relaciona sin complicaciones historias de diverso orden y artefactualidad,9 que he visto en las Tesis sobre la historia del cine chileno una especie de puntuación fuera de cámara, un desplazamiento aberrante a partir del cual es posible comenzar a interrogarse por las relaciones entre historia e cine, entre dos modos de engendramiento y destrucción de imágenes ficción.

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NOTAS

1 José Miguel Santa Cruz Grau, Tesis sobre la historia del cine chileno, Santiago de Chile, Qual Quelle, 2024.

2 Ibid., p. 13.

3 Walter Benjamin, “Tesis de filosofía de la historia” (1940), Discursos interrumpidos I, trad. Jesús Aguirre, Madrid, Taurus, 1989, pp. 175-191. Sigo en el texto la titulación que da a las tesis Santa Cruz Grau.

4 Paolo Cherchi Usai, La muerte del cine. Historia y memoria cultural en el medioevo digital, trad. Emili Olcina i Aya, Barcelona, Alertes, 2005. La primera edición se publicó en Londres, en el año 2001, bajo el título The Death of Cinema. History, Cultural Memory and the Digital Dark Age.

5 José Miguel Santa Cruz Grau, Tesis sobre la historia del cine chileno, op. cit., p. 20 [tesis III].

6 Ibid., p. 22 [tesis IV].

7 Ibid., p. 18.

8 Ibid., p. 18.

9 Tomo este concepto de Alejandra Castillo, Artefactualidad de las imágenes, Santiago de Chile, Palinodia, 2025.

* Presentación de Tesis sobre la historia del cine chileno, de José Miguel Santa Cruz Grau (Ediciones Qual Quelle, Santiago de Chile, 2024). Texto leído en La Cafebrería, sábado 05 de abril, 2025.

Imagen principal: Adolfo Urzúa Rosas, Manuel Rodríguez (1910), cortometraje.

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