En otras palabras, tan solo una posibilidad del pensamiento. Sergio Villalobos Ruminott, La Desarticulación
En este comentario me interesa pensar la cuestión de la alteración de la filosofía en Althusser, pronunciada en la conferencia de la Universidad de Granada el año 19761, acompañada de la noción de crítica de la filosofía de la historia del capital, que ha sido desplegada en diversos textos por el teórico chileno residente en Michigan, Sergio Villalobos Ruminott.2
La conferencia de Granada de Althusser pone el foco de atención reflexiva en la potencia transformadora que porta la filosofía marxista, en tanto que esta se desmarca de la tradición del discurso filosófico, entendido como “filosofía producida como tal filosofía”:
“La filosofía marxista presenta efectivamente una paradoja en sí misma que, en principio, nos deja estupefactos y cuya elucidación resulta muy compleja. Se puede enunciar esa paradoja diciendo simplemente: la filosofía marxista existe y, sin embargo, nunca ha sido producida como tal «filosofía»”. Althusser. La transformación de la filosofía. Pag. 1
Esta cita nos deja planteada la necesidad de pensar las condiciones de posibilidad a partir de la cuál es imperativo interrogar el corpus de la filosofía, ya no como una elaboración discursiva fuera de la producción material de la historia, si no como ya siempre inscrita dentro de los procesos históricos de relaciones de dominación y de las condiciones reales de existencia que la inspiran; “la irrupción de lo “práctico”3 como lo exterior de la filosofía4” desde donde irrumpe como potencia del pensamiento y la libre expresión de las ideas. Si la tarea de la filosofía, en tanto que producción de filosofía, ha sido la legitimación de la dominación de clase, es decir la justificación de las relaciones de dominación, en el sentido de que el discurso filosófico es para Althusser, siguiendo a Marx, la lucha de clases expresada a nivel teórico, vale decir la legitimación ontológica del sometimiento normativo de todas las practicas e ideas sociales en el encuadre metafísico y hegemónico de la ideología unificante de los grupos de dominación imperante, así, entonces, la filosofía, en tanto producción discursiva o modo de producción filosófica; filosofía idealista, seria, para Althusser la pretensión de la teoría para dar alcance a nuevas formas de producción de una “ideología dominante”, preparada para imponer su verdad al mundo e instalar la dominación a partir de sus aparatos institucionales hegemónicos de opresión y negación: “como sistema que impone una significación, una Verdad, a las prácticas sociales”5:
“Al hacer alusión a la filosofía Althusser retiene dos indicaciones esenciales: 1.) lo que ocurre dentro de la filosofía guarda una relación estrecha con lo que ocurre en las ideologías; 2.) lo que ocurre dentro de las ideologías guarda una relación estrecha con la lucha de clases”. La transformación de la filosofía. Pag. 11
“Puede concebirse, pues, formalmente la posibilidad de una acción de la ideología sobre las prácticas sociales, a las que confiere cierta unidad y cierta orientación en una fase dada de las luchas de clases. Si el conjunto de las ideologías es capaz de esta acción, y si lo peculiar de la filosofía consiste en actuar sobre las ideologías y, a través de ellas, sobre el conjunto de las prácticas sociales y su orientación, se comprenderá mejor entonces la razón de ser de la filosofía y de su alcance”. La transformación de la filosofía. Pag. 12
Así, nos sugiere Althusser que la filosofía, en tanto modo de producción de filosofía, trata de dominar la lucha de clases, estableciendo una relación hegemónica de la realidad, y en este sentido y siguiendo a Gramsci, Althusser, piensa en la expresión que el filósofo italiano de los cuadernos de la cárcel desliza: “la lucha por la hegemonía es la lucha por la definición de la realidad y eso es lo propio de la filosofía” 6 . A esta altura nos advierte Althusser que, si la filosofía es la lucha de clases en la teoría, en tanto que legitimación de la dominación de clases y en la medida en que esa dominación de clases se constituye como hegemonía- como definición y apropiación de lo real-, entonces el desafío sería producir una filosofía que sea una no filosofía, es decir que deje de ser producida en modo de filosofía, y cuya función hegemónica desaparezca.
“Si lo que he propuesto puede ser pensado, ¿cómo puede pensarse como posible una filosofía marxista”? Op Cit. Pag. 14.
“Marx, Lenin y Gramsci hubieran sugerido que la filosofía que necesitaba el marxismo no era en absoluto una filosofía producida como tal «filosofía» sino una nueva práctica de la filosofía”. Op Cit. Pag. 16.
Una nueva intervención filosófica, podría pensarse, entonces a la luz de las lecturas que Althusser realiza de Marx y siguiendo la irrupción de la noción de “practica” que este anuncia sin hacer filosofía, en tanto que discurso filosófico tradicional, y como denuncia de la filosofía “producida como tal filosofía”; como una crítica radical a la metafísica y su despliegue totalizante sobre la realidad- (su vocación de guerra y hegemonía)- para situar al marxismo como una “anti-filosofía” o una no- filosofía. Toda la conferencia de Granada sobre la transformación de la filosofía, es la insistencia de Althusser en la necesidad de una nueva práctica de la filosofía desde donde emerja una filosofía marxista que deje de ser producida en la forma de una filosofía; que sea una no filosofía, es decir que deje de ser producida como discurso filosófico y que de tal forma, quede suspendida toda pretensión de soberanía que le demanda la dominación de clases, constitutiva de toda hegemonía y propia de toda filosofía y su mega- relato normativo de sometimiento del conjunto de las prácticas sociales y la totalidad de las ideas, para dar paso a nuevas “formas de existencias filosóficas”; continuara Althusser: “Las nuevas formas de existencias filosóficas dejaran de tener como función esencial la constitución de la ideología dominante, con todos los compromisos y las explotaciones que le están unidos, para contribuir en cambio a “la liberación y al libre ejercicio de las prácticas sociales y las ideas humanas”7. De aquí que Marx, dirá Althusser, “se abstuvo de toda filosofía producida como tal filosofía: para no caer en la glorificación del estado de cosas existentes”. Op cit. Pag 17.
Si las nuevas formas de intervención filosóficas, deben alterar la condición del discurso formal de la filosofía como modo de producción de hegemonía, bien podríamos proponer aquí, siguiendo una lectura atenta de Sergio Villalobos Ruminott, que las nuevas formas de existencias filosóficas propuestas por althusser pudiesen ser leídas también como una crítica de la filosofía de la historia del capital, entendida como una crítica destructiva de la filosofía del progreso y al relato maestro de la historia moderna como historia del capital- aunque althusser jamás haya empleado esta designación para referirse al proceso de transformación de la filosofía, bien podríamos pensar que la trasformación de la filosofía althusseriana, que nos propone tomar a la filosofía por sus espaldas, es decir por su afuera, es también una forma de tensionar la ideología dominante de la instalación del capitalismo como destino inevitable de la humanidad.
No es que la crítica de la filosofía de la historia del capital sea homologable así, de una forma ligera y floja, a la propuesta althusseriana de alteración de la filosofía, si no que más bien de lo que se trata es de proponer una hipótesis de lectura que alterne una posibilidad de pensar la cuestión de la filosofía, desde una crítica a los modos tradicionales de intervención filosófica, tan coludidos con los diversos modos de legitimación de las distintas formas de dominación en la historia, pues, si lo que nos propone Althusser en su crítica radical de la filosofía desde un perspectiva marxista, que consiste en leer la elaboración convencional de los modos de producción de la filosofía, en tanto que tal filosofía, como estrategia política de denuncia de las relaciones de poder y de dominación de clase, que se entretejen en la historicidad misma de su práctica, como modo de reproducción hegemónica, así también, en lo que se lee como critica de la filosofía de la historia del capital, se advierte una “desarticulación”8 radical del horizonte moderno de la filosofía, en donde se anidaría una cierta continuidad del guion archeo-teleológico de la metafísica occidental que le asignaría a la historia una cierta destinalidad, En el fondo lo que estamos proponiendo como lectura es que en Althusser y su critica a la filosofía como reproducción del discurso ideológico dominante , a partir de la noción de “practica” como una afuera- dentro de la filosofía y que tiene relación con las condiciones “ desarticulantes” de la existencia material de los pueblos, y que arrancaría con Marx, en la tesis XI sobre Feuerbach, y que sin ser filosofía como tal, habría hecho tambalear a la propia filosofía, como discurso unificante y de glorificación hegemónica, tendríamos, también un cuestionamiento radical a la modernidad filosófica y su narrativa historicista de anclaje metafísico y de sobre determinación de la historia, afirmada en una filosofía del sujeto fuerte cartesiano, de subjetivación idealista, pues de lo que se trata en toda interrogación a la metafísica occidental es de poner en tela de juicio la relación normativa y jerarquiquita entre teoría y práctica que esta ontología del sujeto pone en juego.
Althusser nos dice al respecto:
“Hasta ahora, y con el único fin de simplificar, he hablado, sobre todo, de las prácticas sociales, diciendo que la filosofía se proponía enunciar su Verdad, puesto que se consideraba a sí misma como la única capaz de hacerlo. Op Cit. Pag 11.
“Lo peculiar de la filosofía consiste en actuar sobre las ideologías, y a través de ellas, sobre el conjunto de las prácticas sociales”. Op. Cit. Pag. 12.
Y más abajo:
“La filosofía produce unos esquemas teóricos, que sirven de mediadores para «superar» las contradicciones, y de lazo para religar los diferentes elementos de la ideología. Además, al actuar como dominadora de las prácticas sociales, así reordenadas, la filosofía garantiza la Verdad de este orden, enunciado bajo la forma de la garantía de un discurso racional”. Op Cit. Pag. 14.
Así, la crítica a la violencia metafísica de la arquitectura filosófica, como discurso del orden y legitimación de toda soberanía, que encontramos en la interrogación althusseriana a la relación normativa entre ontología y política, entre filosofía e historia o entre teoría y practica; entre vida y conciencia especulativa, tiene un eco de concordancia con la noción de crítica de la filosofía de la historia del capital, en tanto que esta propone también una crítica radical, una -“desarticulación”- al proyecto ideológico burgués del historicismo y la lógica progresista de la tradición moderna tan cara a cierto acervo marxista, preso también en este ethos sacrificial de la filosofía del progreso occidental9 . La crítica a la filosofía de la historia del capital, nos advierte Sergio Villalobos Ruminott, desata una “desarticulación” de toda narrativa principial que porta sobre si un principio de razón universal que articula el movimiento de la historia desde un centro ilustrado para guiar y conducir hegemónica y pastoralmente, desde una conciencia iluminada del saber- poder, la experiencia de emancipación de los pueblos y el libre ejercicio de sus prácticas, entonces lo que estaría en juego, tanto en la crítica althusseriana de la filosofía, como en la crítica de la filosofía de la historia del capital, es la impugnación a una filosofía de la intencionalidad del sujeto y la dualidad metafísica misma de la diferencia normativa y disciplinante entre saber y no saber, entre vanguardia y pueblo, entre maestro y aprendiz, constitutivos del arcano del pensamiento político contemporáneo inscrito en la ontología política moderna y su organización archeo- teleológica de la acción, que ya siempre apela a la función regulativa del pensamiento y la pulsión normativa de la filosofía.10
Sergio Villalobos Ruminott nos dice al respecto:
“En este sentido la noción de desarticulación se diferencia de la narrativa del progreso, pero también de la noción de revolución, en la medida en que ambas pertenecerían a lo que llamaremos “filosofía de la historia del capital”, aclarando que con esto nos referimos a un relato general y reconstructivo que justifica ex post facto las derivas de los procesos históricos asociados con las formas de acumulación capitalista”. Narrativa compleja que le asigna a esta historia cierta destinalidad. La Desarticulación. Epocalidad, hegemonía e historicidad”. Pag. 14.
Por otra parte, la desarticulación mostraría el agotamiento de los esquemas y marcos conceptuales con los que habitualmente pensábamos la historia y sus procesos. Se trataría, en última instancia, de abrirnos a la singularidad de un tiempo para el cuál no son suficientes las categorías habituales del entramado de la filosofía de la historia. Op Cit. Pag. 15.
Si ya para Althusser, a partir de la irrupción de la noción de “práctica”, acuñada por Marx, la filosofía como narrativa de legitimación de la explotación y la dominación de clase, sería impotente para desarticular los esquemas normativos y toda hegemonía, sino más bien, esta- la filosofía, en tanto que filosofía- quedaría presa de las lógicas binominales de la metafísica occidental y reproduciría entonces los dominios de una nueva ideología dominante. Una nueva hegemonía preparada también para la dominación.
La “nueva practica de la filosofía”, que arranca de la irrupción de la práctica- “que sería la gran revolución teórica de Marx”11– y la “desarticulación” de los aparatos conceptuales, propuestos en las intervenciones filosóficas de Althusser como en la crítica de la filosofía de la historia del capital de Sergio Villalobos Ruminott, ponen en acción, lo que para Deleuze, en Platón y el simulacro12, sería la más inocente de todas las destrucciones; la destrucción de platonismo; el echar andar los simulacros, destituir la representación de los modelos y las copias, para levantar los fantasmas e instituir la an-arquía que pueda decosnstruir la estructura platónica del pensamiento dual y su vocación sacerdotal de construcción soberana.
Si toda ideología no es más que la ideología de las clases dominantes, y toda soberanía no es más que la soberanía del capital sobre nuestras vidas, podríamos pensar con Villalobos Ruminott, que toda filosofía, “en tanto que filosofía producida como tal filosofía”, para decirlo con Althusser, no es otra cosa que filosofía de la historia del capital, entendida esta como disposición arqueo-teleológica del tiempo histórico inherente al capital y su espacialización de la temporalidad: la espacialización de la temporalidad en palabras de Villalobos Ruminott, subsume la complejidad de los procesos históricos a las lógicas evolutivas de la acumulación capitalista. La espacialización de la temporalidad subordina la condición heterogénea de la historia y sus múltiples temporalidades al tiempo de la producción, circulación e intercambio de mercancías, es decir, al tiempo del capital que funciona como imperativo que define las expectativas históricas.13
La pregunta que podríamos hacernos al finalizar esta problematización teórica, respecto de la relación entre marxismo y filosofía, es si el propio marxismo, constituido como una filosofía que irrumpe desde las espaldas de la filosofía, entendida como tal filosofía, podría constituirse como una critica a la espacialización teleológica del tiempo del capital, y sus modos de opresión, es decir como una interrogación radical de todo historicismo o filosofía de la historia, y la respuesta podría ser si, el marxismo tiene como única posibilidad teórica ser una crítica a la concepción metafísica del tiempo y su espacialización lineal y teológica de la historia, con la complicidad de dominación que le acompaña, pero eso demandaría al mismo tiempo, la destrucción de la misma historia del marxismo inscrita ya en la filosofía de la historia del capital.
NOTAS
1 Conferencia pronunciada en la Universidad de Granada, Facultad de Filosofía y Letras, el 26 de marzo de 1976. El texto ha sido extraído del volumen Filosofía y lucha de clases, Distribuciones hispánicas, México D. F., 1986.
2 La noción crítica de la filosofía de la historia del capital ha sido elaborada por el autor en dos textos fundamentales de su obra filosófica, a saber: La Desarticulación, epocalidad, hegemonía e historicidad de Ediciones Macul y Soberanía en suspenso; imaginación y violencia en América Latina, Ediciones la Cebra. La crítica a la filosofía de la historia del capital, nos advierte el autor puede ser leída como parte de la problematización que autores como Heidegger y Benjamin deslizan sobre la modernidad y su narrativa historicista que la constituye, y cuyo eje central estaría marcado por la continuidad archeo- teleológico de la metafísica occidental, abasteciendo así a la historia y sus procesos de una linealidad epocal que el régimen de acumulación demandaría para su total dominación.
3 Habría que atender aquí también la noción de practica que problematiza el filósofo Rodrigo karmy, siguiendo las lecturas de Marx, la cual nos exige pensar la práctica no como algo puesto allí, pues, no se trata de decir vayan a la práctica, como si la praxis fuera algo dado, pues habría que entender que en Marx la práctica tiene mucho de transformadora, por lo cual, nos exige invención, en la medida en que no está dado ni el qué ni el cómo hacerlo, por eso, practica e imaginación resuenan sinónimos. Rodrigo Karmy. Por una izquierda trasformadora, una breve respuesta a Brunner. La voz de los que Sobran.
4 El verdadero espacio exterior de la filosofía está dentro de la propia filosofía. La filosofía, cuando se le objeta que tiene un espacio exterior, tiene razón al protestar y responder que no lo tiene, puesto que ella se hace cargo de todo. Ciertamente, su espacio exterior hay que buscarlo y encontrarlo dentro de ella misma. Op. Cit. Conferencia pronunciada en la Universidad de Granada.
5 Op. Cit. Conferencia pronunciada en la Universidad de Granada. Pag. 9.
6 Grmsci, Pasado y presente, Cuadernos de la cárcel.
7 Op. Cit. Pag 18
8 Para un acercamiento más riguroso de este concepto clave para la crítica de la metafísica moderna y su relación con la crítica de la filosofía de la historia del capital que despliega Sergio Villalobos Ruminott, consultar su texto; La Desarticulación; Epocalidad, Hegemonía e historicidad. Ediciones Macul.
9 Para una lectura más rigurosa sobre la crítica del historicismo como critica de la filosofía del progreso de la historia, consultar, Sobre el concepto de historia en Dialéctica en suspenso de Walter Benjamin. Traducción, introducción y notas de Pablo Oyarzún Robles. Ediciones Lom.
10 Sergio Villalobos Ruminott. La Desarticulación. Epocalidad, hegemonía e historicidad. Ediciones Macul. Filosofía UMCE.
11 Según Alberto Moreiras, habría que problematizar aún mucho más respecto de esta revolución teórica, que aun deja supeditada la función de la practica en la teoría. Conferencia: del filósofo democrático en post- hegemonía.
12 G. Deleuze. Lógica del Sentido. Platón y el simulacro: Editorial Paidos.
13 Sergio Villalobos Ruminott. Marxismo latinoamericano: historia y acumulación. Texto editado hasta ahora en inglés. La traducción es mía.
