Giorgio Agamben / Sobre las relaciones falsas

Filosofía, Política

Una buena definición del poder político es la que lo caracteriza como el arte de poner a los hombres en relaciones falsas. Esto, y no otra cosa, es lo que hace en primer lugar el poder, para poder gobernarlos luego como quiere. Una vez que se han dejado introducir en relaciones oblicuas en las que no pueden reconocerse, los hombres son de hecho manipulables y orientables a su antojo. Si creen tan fácilmente en las mentiras que se les proponen, es porque falsas son ante todo las relaciones en las que, sin darse cuenta, ya se encuentran siempre.

El primer movimiento de una estrategia política digna de ese nombre es, por lo tanto, la búsqueda de una vía de salida de las relaciones falsas en las que el poder ha colocado a los hombres para poder gobernarlos. Pero precisamente esto no es fácil, porque una relación falsa es precisamente aquella de la que no se ve una vía de salida. Algo así como una vía de salida se vuelve posible solo si comprendemos que la relación falsa es la forma misma del poder, que encontrarse en una relación falsa significa estar en una relación de poder. Es decir, que la relación es falsa no porque mintamos, sino porque falta la conciencia de su carácter esencialmente político. Que las relaciones en apariencia íntimas y privadas o aquellas técnicamente o socialmente determinadas sean en verdad ya siempre políticas, que en ellas nos encontremos, es decir, desde el inicio en una relación falsa: esta conciencia es la única vía para cambiar de raíz nuestra manera de vivirlas.

Fuente: Quodlibet.it

Imagen principal: Mladen Stilinovic, KRUH-TITO/BREAD-TITO, 1996

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