Javier Agüero Águila / Amar lo que no se toca, amar lo que se va

Filosofía


A María Magdalena

1. La frase en latín Noli me tangere se traduce, literalmente, como “No me toques”, y serían las palabras que, según el evangelio de Juan1, Jesús resucitado le habría dicho a María Magdalena. Y son palabras mágicas al tiempo que trágicas; mágicas porque las lanza una suerte de espectro que ha pasado por la alquimia de la resurrección para que estremezcan a una viva; trágicas porque Jesús le dice, tal vez a quien más lo amó en su vida: “No me toques”.

Ahora ¿por qué Noli me tangere? ¿En qué sentido este pasaje de Juan abre una grieta entre la vida y la muerte? ¿Cuál sería en este momento, si puede haber algo así, el gesto del muerto hacia la viva que se le acerca pero que es rechazada, negada y menguada en el vértigo desbordante de su amor por atreverse a tocar, de nuevo, a eso mágico-trágico que está a punto de ascender? Se piensa que, en algún sentido (o más bien por inventar uno) solo es posible amar lo que no se puede tocar, lo inasible que no pertenece; a aquella o aquel que estando ahí, para nosotros y que asumimos como el lugar donde podríamos vaciar todo el amor del mundo nos dirá –no sin un asomo de crueldad– “No me toques”.