Partamos el día escuchando atentamente. En Ficción de la razón presentamos el álbum HULDA de la artista sonora y compositora sueca Felicia Sjögren. La música de este álbum fue creada e interpretada en un órgano de lengüetas de dos manuales y pedales, construido por Alfred Cedergren, un artesano sueco activo entre 1870 y 1925 en Vänge, en la isla de Gotland. En esa misma localidad vivía, por aquellos años, una joven llamada Hulda Veström. A los catorce años, Hulda dejó atrás a su madre y hermanas para viajar al encuentro de su padre en Los Ángeles. En la primavera de 1912, subió al Titanic junto a su tía, también llamada Hulda. Una fotografía de ambas mujeres se conserva en la capilla de madera de Vänge, el mismo lugar donde hoy se reúnen los órganos construidos por Cedergren.
En 2019, la artista Felicia Sjögren se instaló en Vänge, y esa capilla se convirtió en su vecina más cercana. Con el tiempo, fue conociendo los instrumentos y las historias del pueblo. Cuando decidió componer en uno de esos órganos, sintió que debía dedicar su música a Hulda: una adolescente separada por cien años de distancia, pero unida por el mismo espacio. El nombre Hulda también evoca a una de las pocas profetisas del Antiguo Testamento, aquella que advertía sobre el fin del mundo. Las piezas fueron compuestas y grabadas por Felicia Sjögren en esa misma capilla.
