Zvuku / Remnant

Música

En Ficción de la razón presentamos el álbum Remnant de Zvuku, proyecto musical independiente del músico irlandés Karl McGrath. Una búsqueda melancólica por el espacio-tiempo que utiliza diversas herramientas para generar interesantes sonidos. El piano o la guitarra acústica se ven rodeados por mezclas electroacústicas y drones que forman paisajes sonoros siempre abiertos a varar melódicamente, sin que se perturbe el estado de ánimo marcado desde el inicio.

Tomaga / Familiar Obstacles

Música

En Ficción de la razón presentamos Familiar Obstacles del dúo londinense Tomaga (Valentina Magaletti y Tom Relleen). De dos extensas piezas, el disco circula entre la música concreta, la modulación de sonido electroacústico e instrumentos tradicionales. Esa misma oscilación se da entre la mantención de formas musicales clásicas y la improvisación que dinamiza constantemente el contenido sonoro.

France Jobin / Singulum

Música

En Ficción de la razón presentamos el disco Singulum de la compositora canadiense France Jobin. Inspirada en la física cuántica, Jobin edita y manipula sonidos grabados en Norte América, Europa y Japón, dejando fluir tres bloques fundamentales: la física, el sonido y la música. Utilizando sintetizadores modulares (Buchla 200, Serge y Nord Modular) produce una atmósfera de repetición y decadencia de los sonidos.

Hakim George / Palestine

Música

En Ficción de la razón presentamos el último disco de Hakim George que lleva por nombre Palestine. Cada pieza refiere temáticamente a algún problema relevante de la resistencia palestina contra la ocupación israelí. Un disco experimental, donde la electrónica se entremezcla con sonidos ambientales.

Ryoko Akama & Bruno Duplant / immobilité

Música

Aunque viven en diferentes países la japonesa Ryoko Akama (electrónica) y el francés Bruno Duplant (órgano, electrónica) han forjado un fuerte vínculo musical a través de colaboraciones, a menudo con títulos relacionados con la nada, lo que, a su vez, se refleja en las piezas contemplativas hechas de drones mínimos. Como su propio nombre indica, immobilité («inmovilidad»), extiende sus inquietudes musicales, y las destila de una manera extraordinariamente rica.