Desde hace una semana, os hemos estado viendo tambalearse, gesticular y delirar. Decís tonterías, entráis en pánico y estáis en total levitación. Solo han podido estar hablando a vosotros mismos y a vuestro público de jubilados cautivo frente a la televisora. Vuestra autoridad es inexistente y, para ser respetado, primero hay que ser respetable. La aterradora verdad es que llevan una semana intentando encubrir es simple hecho: el 17 de octubre fue la insurrección más alegre, desenfadada, jovial y educada que jamás haya existido. Hasta vuestros propios policías lo dejaron escapar: describieron esta insurrección como una “combinación entre la Comuna de París y el Black Friday”. Han tenido tanto miedo que, desde hace una semana, nos perdéis dando vueltas en el vacío para intentar intimidarnos, aterrorizarnos y entristecernos. Bien podéis resucitar a la ORTF (Oficina de Radiodifusión y Televisión Francesa), todo el mundo ve claramente que el rey está desnudo.
