Lección sorpresa. Fue la sorpresa de la vuelta a clases, que nadie había visto venir y mucho menos predicho. Mientras todo el mundo parecía resignado a esperar las próximas elecciones del presidente-monarca para aspirar a un cambio, los estudiantes secundarios irrumpieron en el primer plano de la escena y trastornaron todas las agendas políticas. Partida de algunos liceos de la periferia parisina, la revuelta se difundió rápidamente por toda Francia. Sin ninguna organización dirigente, sin un partido ni un sindicato detrás de la maniobra. Solo grupos de estudiantes secundarios que se autoorganizan, que bloquean la entrada de su escuela y que difunden la información a su alrededor y en las redes sociales. Señal de que bajo las cenizas las brasas comenzaban a reavivarse y solo esperaban una chispa para desencadenar el incendio.
