Tariq Anwar / Lo impensable

Estética, Filosofía

Lo impensable no remite a una cosa. No se trata de algo impensado, es decir, tampoco es algún tipo de singularidad. No es el trasfondo de lo pensado o el sustrato en el que lo pensado es posible. Lo impensado es lo que está en lo pensado como habitante fundamental, pero lo habita como no-pensamiento, es decir, como una negatividad que hace del pensamiento lo que es. No es una causa ni una potencia. No se comporta de determinada manera más que como modo del pensamiento. Y aún así, en tanto modo, desborda cualquier pensamiento. En lo no pensado confluyen inframundos en los que dejamos espectros acechantes. Se reúnen recuerdos de algún momento ya inaccesible para la memoria. Pensamientos vagos, sin asidero, como la mayoría de ellos.

No hay en lo pensado un mecanismo de reabsorción de lo impensado, porque no es un residuo del pensamiento, sino su desborde fuera de tiempo y espacio. En lo impensable se cuelan, por supuesto, las melodías que ya no somos capaces de seguir, los gritos de nuestro nacimiento y, por qué no, el corazón latiendo de una madre anterior a nuestra madre, de Venus formando el mundo. Lo impensable deja huellas que son, a fin de cuentas, las del lenguaje, del pensamiento. Hablamos remitiendo a esas huellas, rastros imposibles de seguir porque son pisadas en la arena en plena hora de subida de la marea. Remitimos, sin embargo, a esas huellas que no vemos para decir que nuestras palabras tienen significado. Lo impensable está en las palabras. En su absorción, su uso, su relación con otras palabras, con el sentido, con la recepción que de ellos hacen los otros. Está en los paisajes, en la composición artística que relaciona las cosas, en su espaciamiento y volumen que les permite participar del eco.

Nunca aprehensible, lo impensable está también en eso que hemos pensado con claridad. En aquello que hemos estudiado con detención y comunicamos con precisión. Ahí también se cuela en las quebraduras de la voz, en las relaciones entre palabras, en los énfasis de sentido. Se sale de una conferencia erudita con mucho más de impensado que de pensamiento. Por eso podrían valer la pena. Por eso pueden luego aparecer las preguntas no dichas, esas que se mastican en soledad y después se arrojan más allá de lo pensado.


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