Giorgio Agamben / Alegoría de la política

Filosofía, Política

Todos estamos en el infierno, pero algunos parecen pensar que aquí no hay nada más que hacer que estudiar y describir minuciosamente a los demonios, su horrible aspecto, sus feroces comportamientos, sus infames maquinaciones. Tal vez se engañan creyendo que de esta manera pueden escapar del infierno, y no se dan cuenta de que lo que los ocupa por completo no es más que el peor de los castigos que los demonios han ideado para atormentarlos. Como el campesino de la parábola kafkiana, no hacen más que contar las pulgas en la solapa del guardián. Cabe decir que tampoco están en lo correcto aquellos que, en el infierno, pasan su tiempo describiendo a los ángeles del paraíso; también este es un castigo, aparentemente menos cruel, pero no menos odioso que el otro.

La verdadera política está entre estos dos castigos. Comienza, ante todo, por saber dónde nos encontramos y que no nos es dado escapar tan fácilmente de la maquinaria infernal que nos rodea. De los demonios y los ángeles sabemos lo que hay que saber, pero también sabemos que fue con una engañosa imaginación del paraíso que se construyó el infierno, y que a cada consolidación de los muros del Edén corresponde un ahondamiento del abismo de la Gehena. Del bien conocemos poco y no es un tema que podamos profundizar; del mal solo sabemos que fuimos nosotros mismos quienes construimos la maquinaria infernal con la que nos atormentamos. Quizás una ciencia del bien y del mal nunca ha existido, y en todo caso, aquí y ahora no nos interesa. El verdadero conocimiento no es una ciencia; es, más bien, una salida. Y es posible que hoy coincida con una tenaz, lúcida y ágil resistencia en el lugar.

Fuente: Quodlibet.it

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