Rodrigo Karmy Bolton / «Ven-seremos»

Filosofía, Política

Alguna vez Roberto Matta, escribió la expresión “Venceremos” pronunciada por la izquierda de los años 60 y 70 en la forma “Ven-seremos”. La modificación escritural no puede ser leída como un simple juego de palabras, aunque lo sea. Como sabemos, Matta no era más que un niño juguetón. Al desplazar “venceremos” por “ven-seremos”, Matta subvierte la gramática con la que frecuentemente la izquierda hablaba: el léxico de la hegemonía. En su gesto, Matta desarticula el “venceremos”, en el entendido que ya no funciona como una expresión que defina a una obra que orienta sus esfuerzos a la conquista de un territorio para así incrustar la bandera roja sobre una burguesía vencida. El “venceremos” será el mandato orientado a la realización de una obra. Sin embargo, la subversión operada por Matta, trastoca tal gramática y nos abre al “ven-seremos” que ya no designa la obra de una conquista sino el afecto de un común. “Ven” invita a otro sin el cual no podríamos “ser” –dice la nueva expresión. Por eso, el “ser” aquí comprometido no es el término unívoco de la metafísica, sino uno atravesado por otro que siempre lo compone. Así, el “ser” no calza consigo mismo, y no puede ser “uno” sino siempre múltiple.

En su leve gesto, Matta abandona la teleología histórica de la izquierda monumental y sacrificial, por la singularidad de un común siempre porvenir, mostrando que “ven-seremos” ya no puede ser entendido como una obra, sino como el acontecimiento del encuentro o, si se quiere, la textura de una potencia. Lejos de cualquier mandato de conquista, fuera de todo registro de obediencia, ven-seremos es la potencia que permanece más allá de todas nuestras derrotas y triunfos. Un irreductible que define al ser que invita al otro, que abre una erótica, que abraza una potencia que nos trae a la vida, a un común que nos lanza a la existencia. En cuanto tal, singular y múltiple, “ven-seremos” designa lo que frecuentemente llamamos esperanza. No importa si somos arrasados. No importa si todos los monumentos idolatrados se derrumban. En ese derrumbe florece, como si de algo nuevo se tratara, esa potencia de estar juntos. Derrotas habrán siempre. Triunfos, acaso alguno. Pero esos cálculos devienen espurios en razón del ven-seremos que nos abriga como porvenir, esperanza que no puede ser destruida en la medida que no puede jamás ser confundida con “ilusión”. Si la izquierda hegemónica insistió en el “venceremos”, nosotros habitaremos el “ven-seremos”.

Y porque el fascismo siempre nos asedia para privarnos de todo encuentro, separando al “ven” del “ser”, al “deseo” de la “existencia”, el comunismo es el ven-seremos que abre la utopía en el seno de la tierra, lo porvenir frente al fracaso del futuro, el encuentro feliz de ser con otros que, por tanto, mantiene intacta la potencia de la esperanza. Esperanza que, radicalmente, somos.

Imagen principal: Roberto Matta, Abrir el cubo y encontrar la vida, 1969

Deja un comentario

Este sitio utiliza Akismet para reducir el spam. Conoce cómo se procesan los datos de tus comentarios.