Felipe Valdés / Política, imaginación y escritura

Filosofía, Política


Sobre No-literal. Ensayos de filosofía en órbita (Deriva, 2026) de Javier Agüero Águila

Hay escrituras que no buscan únicamente la analítica de un mundo dado, sino abrir cuestiones al pensamiento allí donde la máquina gubernamental1 pareciera administrar toda experiencia. No-literal. Ensayos de filosofía en órbita de Javier Agüero podría pertenecer a esta constelación. En efecto, No-literal no trataría solo de un libro que busca comprender su tiempo, sino, más bien, de uno que busca interrumpirlo. En una época para la cual parecen haberse agotado los conceptos filosóficos “(…) que inhabilitan comprender una comunidad, su sociología, su flujo” dando paso a un “tipo de sociedad mutante” (Agüero, 2026, p. 47), el esfuerzo de Agüero explora otras “maneras y «modos» (al decir de Nelly Richard) de hacer inteligible nuestro mundo” (Agüero, 2026, p. 13). Dando un pie atrás de las lógicas del saber estandarizado en las cuales toda inventiva queda reducida a cifras de desempeño, el autor releva al ensayo como expresión filosófica, “homenajeándolo” en su uso2, cuyas imágenes al tiempo que ponen en juego momentos de inteligibilidad, interrumpen el normal funcionamiento de la lengua dominante.

Paz, Guerra; Israel, Gaza; Derechos Humanos, Democracia; Amor, Revuelta; aquí solo algunas de las imágenes que entrecruzan los arcos de sus textos, las cuales han adquirido una intensidad decisiva, allí donde la arremetida del fascismo y la violencia de la guerra amenazan toda la vida en su deriva imperial. No-literal ha adquirido su momento de inteligibilidad de la mutación en tránsito de nuestro presente, allí donde lo que se juega es la feroz disputa por un nuevo “Nomos de la tierra”3. Dicho en otros términos, No-literal piensa en medio del obsceno reparto del mundo (cuya figura paradigmática es Trump) allí donde parece no haber ni maneras ni modos para hacer inteligible dicho reparto. Y a la vez, en la violencia de este reparto, No-literal hace urgente pensar la guerra, es decir, la guerra después de la guerra, que no es otra que la violencia estructural que sostiene al régimen del capital, y que el régimen del capital sostiene sobre la imaginación y los cuerpos.

En esta línea, Gaza irrumpe en el libro no como acontecimiento entre otros, sino como modelo de inteligibilidad. Según Agüero, no es el miedo lo que allí domina, sino la revelación del espanto: la experiencia de una muerte administrada, repetida, normalizada que se extiende por el mundo. Siendo Israel entonces, no una excepción histórica, sino la norma, la punta de lanza del impulso tanático del colonialismo. Para el autor, no se trata de advertir la masacre, sino el genocidio en curso; la psicopatía racial elevada a política de Estado, que, a nuestro parecer, se lanza también contra la confianza progresista, allí donde la actualidad ha revelado la única “limitación” de la política imperialista: la aniquilación4. De ahí que Javier Agüero Águila pueda afirmar, en un desplazamiento que vuelve sobre Michel Foucault, que (…) no es desproporcionado pensar que siempre hemos estado en guerra y que la historia es la guerra y al revés. Que incluso en los supuestos momentos de paz civil, de belle époque o ahí donde las máquinas monitoreadas por el deseo destructivo han pasado a reposo, a un estado «frío», ellas mismas no están sino metabolizando una nueva agencia, su contingencia próxima y el desate de «novedosas estrategias» de muerte (Agüero, 2026, p 76).

La guerra sería así la cifra de la paz y la política una continuación de la guerra por otros medios.

De este modo, el libro da cuenta de la profunda descoincidencia entre los hechos y sus representaciones; o, dicho de otro modo, exhibe al mismo régimen de representación como una operación. En efecto, los actuales acontecimientos han mostrado el colapso total de la concepción de historia progresista, cuyo aparente estatuto científico ha ocultado su identidad estructural con la guerra. En este sentido, Agüero contribuye a mostrar que la actual guerra civil planetaria no es una anomalía, sino una intensificación de su misma naturaleza, allí donde el capitalismo esté siempre necesitará redefinir sus límites, articulando nuevas divisiones de raza, género y clase5. Por ello, “Tal vez, y solo tal vez”, nos dice Agüero, se trate de pensar “(…) la batalla de la imaginación de vida contra la repetición feroz de la muerte” (Agüero, 2026). O en otros términos, la expresión de otras formas de vida allí donde la implosión de la democracia ultra-liberal y su mitología ha dado curso a la expresión sin contención de la racionalidad de muerte del capital.

En nuestra lectura, es aquí donde Agüero explora una cuestión decisiva para el pensamiento político contemporáneo, a saber, la tensión entre imaginación y guerra: el gris espacio en el que acontece “la guerra después de la guerra” y la “obturación de la imaginación”. Pensando los actuales acontecimientos o a través de las voces del otro, la escritura del autor insiste, por rodeos, en mostrar los peligros de la clausura de la imaginación allí donde las lenguas son traducidas sin resto por el régimen equivalencial del capital. En este sentido, todo No-literal puede leerse como una resistencia, si de lo que se trata es ir a contrapelo de la sutura, del borramiento del resto, de la jerarquización de las ideas, que buscan un rendimiento al capital, abriendo paso a una lengua que se resiste a ser traducida en la anarquía de lo imaginal.

A nuestro parecer, si se nos permite el término, esta “apuesta” por la imaginación, participa menos de la idea de una imaginación como facultad individual de un sujeto, y más como un lugar por fuera del régimen de representación del capital. Siguiendo a Rodrigo Karmy, se trata de lo imaginal como un lugar común “de intersección, mixtura o campo de tensiones múltiples”6 en el que las divisiones de la máquina antropológica7 son interrumpidas, para dar paso a la expresión de otras formas de vida. “Lugar sin lugar”, diría Karmy, en el que la materialidad histórica deviene múltiples formas y en donde pensamiento, acción e imaginación devienen completamente indistinguibles. En definitiva, lo imaginal en tanto “médium sensible” que nos abre a una experiencia común en el que el mito es puesto en suspenso en favor de otros modos de invención.

Quizás por ello, el libro de Agüero, no puede sino volver a la cuestión de la Revuelta. Una de las cuestiones que nos interesa de No-literal es una lectura de la Revuelta en la que se pone en juego otra relación entre imaginación y escritura, allí en donde esta relación ha sido relegada al olvido. Es decir, donde la Revuelta puede ser considerada desde el registro de lo imaginal, ella pone en juego un desplazamiento de los estrictos límites que las mantenían separadas. Así, tanto la oposición entre política y escritura como la identificación entre política y guerra es puesta en suspenso, habilitando una lectura en la que la política se revela como escritura y la escritura como praxis puramente imaginal. Se trata de una singular concepción de la escritura, para la cual Javier Agüero usa la imagen del palimpsesto, es decir, la de un “(…) manuscrito en el que se inscribe una escritura sobre las marcas de otra que fue borrada” de modo qu: “En breve, las huellas de una escritura que fue, se dejan entrever en la que ahora es” (Agüero, 2026).

La política no sería entonces solo el campo de la guerra (donde una lengua vence y otra es vencida), la Revuelta ha habilitado a Agüero a leer la política como palimpsesto: un lugar donde las escrituras acontecen sobre otras escrituras y donde la temporalidad cronológica se suspende en favor de la comunicación con lo sido, es decir, con aquello que fue borrado y que, reinventado en lo escrito, se deja traslucir en el presente. En el palimpsesto se cruzan lo sido y el porvenir, imaginación y memoria, praxis y escritura, devolviendo a la lengua la potencia de su pluriformidad, que resiste tanto a su fijación en el pasado como a su vaciamiento en nombre del futuro.

El poder necesita orden, división, clasificación. Por ello, el ejercicio escritural de Agüero ha permanecido en “desacato”, allí donde la maquinaria del poder insiste en la fijación de sentidos. En ello, ha contribuido con insistencia el sociologismo dominante que ha representado la Revuelta de Octubre bajo la idea del “octubrismo” insistiendo en su dimensión “catastrófica”, “caótica” y “delincuencial”, que busca clausurar el sentido de dicho acontecimiento sin nunca tensionar el porqué, que obliga a regresar al “normal” funcionamiento de las cosas. En este paradigma, historia y lenguaje confabulan para inscribir a la Revuelta en el pasado, transformándola en un objeto de museo que no puede ser usado, neutralizando sus fuerzas.

En cambio, en este libro, el palimpsesto es el que habilita otro modo. Pues allí donde se busca clausurar la Revuelta bajo la idea del “octubrismo”, donde las escrituras del poder buscan agotar su significado, ella irrumpe de manera involuntaria mostrando la potencia inagotable de sus posibilidades. Así, la intensidad del poder es directamente proporcional a la potencia de la huella. Siguiendo a Agüero, Octubre persiste como resto o fantasma del “octubrismo” y, por lo tanto, allí donde el “octubrismo” despliega su relato, debe vérselas con la potencia de Octubre. En el contexto actual, pensar la política como palimpsesto abre la posibilidad de una praxis que se resiste a la univocidad de un equivalente general y abre la imaginación al lugar de la memoria, allí donde parece no haber alternativas.

Así, No-literal termina por dejar en circulación este ejercicio que es crucial para un tiempo que busca borrarlo todo: más allá de fijar la Revuelta de Octubre en un significado, o de su análisis como victoria o como derrota, se trata de mantener abierta su potencia histórica en tanto lugar de una lengua. Pues sí efectivamente “Octubre cortó la lengua” (Agüero, 2026, p. 181), ese mismo gesto hizo posible la imposible posibilidad de una lengua por venir.

NOTAS

1 Agamben, Giorgio. (2008). El Reino y la gloria. Una genealogía teológica de la economía y del gobierno. Buenos Aires: Adriana Hidalgo.

2 Agamben, Giorgio. (2017). El uso de los cuerpos: homo sacer IV, 2. Buenos Aires: Adriana Hidalgo.

3 Schmitt, Carl. (2007). Tierra y mar. Una reflexión sobre la historia universal. Madrid: Trotta.

4 “Por el contrario, la expectativa de que las cosas no pueden seguir así algún día se trocará por el convencimiento de que para el sufrimiento, tanto del individuo como de los colectivos, solo hay un límite que ya no se sobrepasa: la aniquilación.” (Benjamin, 2014).

5 Lazzarato, M. (2024). ¿Hacia una nueva guerra civil mundial?. Madrid: Traficantes de Sueños.

6 Karmy, R. (2020). Intifada. Una topología de la imaginación popular. Santiago de Chile: Metales Pesados.

7 Agamben, G. (2005). Lo Abierto. El hombre y el animal. Buenos Aires: Adriana Hidalgo.

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