Aldo Bombardiere Castro / Venezuela. Una respuesta

Filosofía, Política

Coyuntura

Como se sabe, las elecciones presidenciales llevadas a cabo en Venezuela el 28 de julio, han tenido resonancia a escala mundial. El evento ha sido cubierto por un abanico mediático que va desde las grandes agencias de prensa internacionales hasta las redes sociales, incluyendo Fake News puestas en circulación por Elon Musk. Sin duda, hemos recibido una sobreabundancia de noticias, de datos y análisis -lo cual bordea la intoxicación informativa- con un denominador común: la denuncia, por parte de la ultraderecha venezolana, del supuesto fraude orquestado por Maduro para imponerse en la contienda electoral.

Aldo Bombardiere Castro / Diálogo radical: erotizar el simulacro

Filosofía, Política

El reciente triunfo electoral de Boric fue fruto de una alianza amplia. Sin duda, el holgado resultado excedió con creces la figura de su liderazgo político. Aunque se deba destacar su virtud para movilizarse tanto hacia al centro de la política institucionalizada, lo cual queda reflejado en el apoyo de Bachelet y el mundo concertacionista, como hacia los frentes no institucionales y provenientes de la revuelta popular, principalmente simbolizado por Fabiola Campillay, este mismo hecho denota que se trató de una articulación no sólo de las fuerzas transformadoras, sino también de las antifascistas.

Mauricio Acevedo / Giordano Bruno el silenus praeposterus

Filosofía, Política

La inminente irrupción kastista en la vida política pública chilena podría devenir en una amenaza ineluctable contra la manifestación de la potencia común inmanente a la vida infinita. Platón nos ha heredado la importancia de desvelar la verdad en el entreverado juegos de rostros que confunden al parresiastes con su inversión: el retórico. En el Critón los sofistas lograron que Sócrates fuera sentenciado a la pena capital por blasfemar contra los dioses y corromper a la juventud, además, Platón nos enseña que la apariencia no sólo se contrapone a la verdad, sino que muchas veces la sustituye. En consecuencia, Sócrates es presentado –por Platón– como un Sileno porque en apariencia era feo, tosco y moralmente «corrompía a la juventud», cuando en verdad, lo que subyacía en él era una actitud parresiástica que sólo anhelaba el amor a la verdad y a la virtud.