Tariq Anwar / La depresión capitalista siempre tendrá grietas

Filosofía, Política

Cabe preguntarse qué significa exactamente que una civilización pueda representar con toda precisión la catástrofe de su propio planeta –la sequía, la inundación, el colapso de las placas– y sin embargo se encuentre del todo incapacitada para imaginar la cesura de su modo de producción. No se trata de un déficit de imaginación, como si bastara con convocar a los poetas o multiplicar los talleres de futurología. Algo más grave ha ocurrido: la distinción entre lo posible y lo imposible ha dejado de pertenecer al orden de la potencia y ha pasado a ser una cuestión administrativa. Aquello que no puede ser administrado no puede ser pensado, y aquello que no puede ser pensado ha sido declarado, por eso mismo, imposible. En este sentido, el capitalismo no se ha impuesto como una ideología entre otras, sino como la resolución anticipada de toda cuestión. Mark Fisher llamó realismo capitalista a esa circunstancia en la que el capitalismo no necesita ya defenderse, porque la ausencia de alternativas se ha vuelto la evidencia misma de la experiencia. El realismo es aquí una categoría de armas: designa la capitulación presentada como lucidez. No es que se hayan agotado las utopías; es que la palabra utopía ha sido degradada a sujeto de nostalgia, un bien de museo del siglo XIX. Y sin embargo quizás el diagnóstico permanezca superficial mientras no se pregunta por el afecto que lo sostiene. Un orden que no puede ser imaginado de otro modo no es solo un orden del pensamiento: es también una forma de tristeza, quizás la única que un orden puede producir de manera industrial.

Felipe Valdés Sepúlveda / Lo chileno de Ruiz. Lengua, humor, melancolía

Cine, Estética, Filosofía

El sentido del humor y la melancolía son propios de lo chileno.1 Raúl Ruiz

Lengua

Días de campo (2004) o La recta provincia (2007) son dos películas en las que aparece con especial nitidez lo chileno de Ruiz. Sus imágenes no buscan producir una identificación inmediata con aquello que muestran, por el contrario, portan consigo una singular forma de comunicación, o de no-comunicación, propia de una relación particular con la lengua. En nuestra lectura, lo chileno no constituye un tema de su cine sino una práctica del lenguaje en la cual humor y melancolía encuentran un lugar común. Frente a la hospitalidad y la fascinación que suele producir el cine hollywoodense, las imágenes de Ruiz desorientan o, como escribe Walter Benjamin, parecen asaltar armadas a mitad del camino arrebatando las convicciones2.

Mauricio Amar / Sobre el cinismo moderno

Filosofía, Política

En uno de sus escritos tempranos llamado Crítica de la razón cínica, Peter Sloterdijk interpela a un tipo de subjetivación producido por el proceso de la Ilustración, especialmente en su fase decadente. Indica que en la modernidad prevalece una figura fundamental que vendría a ocupar el lugar de una «falsa consciencia», al lado de las más conocidas mentira, error e ideología. El problema, indica Sloterdijk, es que esta forma de subjetivación –que difiere profundamente del cinismo antiguo, al que el autor prefiere denominar quinismo– es una suerte de extraña falsa consciencia consciente. El cínico es aquel que no se engaña, no pretende que la vida es perfecta (como bien podría cegar una ideología). Es más, puede ser enormemente agudo en desmenuzar el funcionamiento del poder y sus miserias y, sin embargo, seguirá funcionando sin alzar en ningún momento la voz por alguna injusticia.

Aldo Bombardiere Castro / Divagaciones: realidad

Filosofía

El niño ha crecido. Sus padres lo notan y se enorgullecen. Creen que ha dejado de ser niño: el niño ya es un adolescente, se dicen a escondidas. Progresando de un estadio a otro, la biología y la psicología del niño parecen ser conducidas a puerto seguro, como llevadas por una mano amiga. “Esto sucede al igual que la historia de la especie humana”, le dice su padre mientras contemplan las estrellas. “Esto ocurre naturalmente, tal cual se desarrolla un embrión al interior de un vientre”, le dice su madre durante el desayuno dominical que antecede a la misa. Contra esta ley nada se puede hacer; y eso le hace sentir que el mundo, que los dinosaurios y los abismos marinos, es decir, que la totalidad del universo, con sus colores y pavores aún no registrados, resultaría tan familiar como le resulta su propio hogar un naciente domingo tras haber soñado con el cielo estrellado.

Flavia Costa / La política que viene. Una lectura de Giorgio Agamben

Filosofía

Con la publicación de Homo sacer (1995), el pensador italiano Giorgio Agamben se situó en el foco de algunos de los debates contemporáneos más relevantes. Ya desde sus primeros trabajos, El hombre sin contenido (1970) y Estancias (1977), hasta su más reciente libro sobre cuestiones de método, Signatura rerum (2008), abordó una suerte de diagnóstico sobre la modernidad y sus dilemas. Nos ocuparemos aquí, fundamentalmente, de su análisis del biopoder contemporáneo en su articulación soberana, y de su original relectura de la tesis que, por vías diferentes, habían adelantado ya Hannah Arendt y Michel Foucault acerca de la tendencia moderna a la politización de la vida biológica. Sobre el final, nos referiremos a algunas de las categorías con las que este autor propone pensar la filosofía y la política que vienen: potencia de no, inoperosidad, profanación.