Gerardo Muñoz / “La inversión no es una estrategia”. Una conversación con Jacques Camatte

Filosofía, Política

Jacques Camatte fue una de las figuras más relevantes en los debates teóricos del comunismo italiano de los setenta y temprano vaticinador del agotamiento del horizonte de la revolución. Autor de un sinnúmero de ensayos sobre la naturaleza del capital (El capital total: sobre el capítulo VI inédito de El Capital, Contra la domesticación, La errancia de la humanidad, o Éxodo del mundo) y fundador de la importante revista Invanriance, el pensamiento de Camatte habita sobre el intempestivo signo de la extinción de la especie y la comunidad originaria (Gemeinwesen) en la deriva de la absolutización antropomórfica del capital en su despliegue ilimitado y totalizador. Para Camatte el fin de la lógica del capital coincide con su dominación total como proceso de subjetivación. No podemos exagerar lo suficiente sobre las consecuencias decisivas de esta tesis que, a lo largo de las décadas, Camatte ha continuado elaborando lentamente en relación con el problema de la extinción de la especie, la devastación del habitar, y el problema de la ‘inversión’ como recomienzo de otro posible tiempo de vida. A sus 85 años, Camatte continúa siendo portador de una claridad mental extraordinaria, liberando al pensamiento a su errancia, y haciendo del lenguaje una zona de posibles que desiste de la enemistad encarnada. Durante las últimas semanas he tenido la suerte de tener un lento intercambio epistolar con el amigo Jacques, y gracias a su generosidad y consentimiento he reunido algunas de sus respuestas en el intercambio que sigue. Un intercambio que debe leerse como una conversación en curso y sin fin. A la luz de la epidemia global que atravesamos y de una nueva fase de alienación de la especie, el pensamiento de Camatte es hoy una de las melodías que nos acompañan en la intemperie. 

  1. Estimado Jacques Camatte, pienso que un buen punto para comenzar nuestra conversación sería en torno a la emergencia de la epidemia de coronavirus que ahora se está extendiendo por todo el mundo. Desde hace un tiempo hasta acá has reflexionado sobre la relación entre «extinción» y «enemistad» en nuestra especie. ¿Es esta pandemia la confirmación de tu tesis sobre la extinción de la especie tras la crisis total de la comunidad humana (Gemeinwesen), ahora completamente integrada al Capital?

Sí, creo que la pandemia del COVID19 debería ser estudiada en relación con el riesgo de extinción de la especie. Me gustaría señalar que este riesgo tiene fundamentalmente dos causas. Por una parte, está la destrucción completa o en curso de la comunidad original del Homo sapiens. Esta destrucción está relacionada con una serie de separaciones de la cual el confinamiento actual representa la última etapa. Por otra, está la destrucción de la naturaleza que, en su etapa final –a la cual ya hemos arribado–, está en relación con el fin del capital (desde la década de 1990) o, en otras palabras, con el fin de la relación social que lo fundamentó y dio substancia (un intercambio entre quantum de valor, al comienzo, y más tarde capital, por una parte, y fuerza de trabajo por la otra), relación social que ahora, con la creciente autonomía de su forma –que coincide con su despliegue virtual–, ha reemplazado todo sentido de naturalidad por el de artificialización.

Para cuando murió el capital, la comunidad humana ya se había integrado al capital. Podría decirse que desde un cierto momento el mismo capital material de la comunidad ha reemplazado a la comunidad humana. Pero todo eso está desactualizado. Pero todo esto está desactualizado. Y si esto no queda suficientemente claro, puedo volver luego a este tema.

  1. La pregunta que sigue es si la “especie humana” puede ser pensada fuera del “conflicto” –es decir, un pre-origen (an-archê) no marcado por la cesura de la enemistad. ¿Es el movimiento de «inversión» una salida?

En mi Glosario especifico el término “enemistad” de la siguiente manera: “Es una dinámica por la cual ‘el otro’ es usado como soporte para identificar a un enemigo y, desde ahí, iniciar el despliegue de variadas formas de violencia. El enemigo puede ser transitorio –como en el juego o en los debates–, y se da en todas las formas de competencia. Este es el fundamento del comportamiento de las especies separadas de la naturaleza».

La enemistad deriva del hecho de que la especie se sintió extremadamente amenazada (en relación con su riesgo de extinción) y se colocó en una dinámica de protección que le forzó a ver a un enemigo en “el otro”. Es verdad que hay especies que son peligrosas para el humano, pero no son enemigos. Deberíamos evitarlos, pero no combatirlos. Sin embargo, el concepto de combate o guerra deriva de los choques entre los grupos humanos después de la fragmentación de las comunidades, el aumento de las poblaciones, el desarrollo del Estado, etc. Se trata de un concepto antropocéntrico utilizado para justificar una relación conflictiva con la naturaleza. La contribución de la idea de «inversión» es el hecho de que la especie sólo puede sobrevivir si abandona por completo la dinámica de la enemistad (cfr. Enemistad y extinción).

  1. En su clásico olvidado, Apocalipsis y revolución (1973), Giorgio Cesarano propuso una “revolución biológica” como el único modo posible de salir de la “antropomorfización del Capital”. En los tiempos en los que el capitalismo ha sido completamente conquistado, con total virtualidad y equivalencia metafísica, ¿sigue siendo esto una posibilidad?

Permíteme aclarar: en mi perspectiva, el proceso revolucionario está cerrado, el capital está muerto y lo que domina es la autonomización de su forma, que es lo que permite la instalación de la virtualidad. Consecuentemente, me resulta difícil considerar la expresión “revolución biológica”. Me siento obligado a tener en cuenta a qué apuntaba Giorgio cuando lo formuló. Creo que es claramente insuficiente porque es toda la psyche humana la que debe sufrir una transformación para que la “inversión” pueda realizarse plenamente.

  1. Sí, y hablar de substracción es cuestionar lo que comprendemos como «realidad». En la década de 1970, un poeta bordigeo italiano, Domenico Ferla, cuestionó la propia constitución de la realidad como ya contaminada por el «mal». ¿Es la transfiguración de la «realidad» la forma en que se puede acceder a una relación otra con la naturaleza?

No estoy seguro de entender tu pregunta, ni ciertas palabras tales como “substracción”. Pero por lo que entiendo, respondería que no. La realidad es la realidad de los hombres y las mujeres en la sociedad y la naturaleza (lo que queda de ella), lo que es ya la transfiguración de la realidad. El punto, sin embargo, es establecer un comportamiento diferente entre estos hombres y mujeres.

  1. Hoy se habla mucho de “política”. Todos “demandan” más política, y todos son “políticos”. ¿Es la “inversión” una estrategia política o, por el contrario, está fuera de la política como tal?

La inversión no es una estrategia, está totalmente fuera de la política, en la medida en que ésta es una dinámica para organizar a los pueblos, de controlar a los hombres. Deberíamos abandonar todo aquello que hace parte de este mundo.

Gerardo, todo lo mejor para ti en la actual tormenta. Buen viaje,

Jacques.

Mayo de 2020.-

Traducción del inglés al español por Gonzalo Díaz-Letelier.
Imagen principal: Johannes Heldén, The Extinction Archives (Part 1), 2019

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