Todavía recuerdo con nitidez cómo hace unos años, en la librería de la Universidad de Harvard, la Colección Loeb de Clásicos del Latín y el Griego, con sus cubiertas rojas y verdes respectivamente, ya no se encontraba en los estantes. Al preguntarle a una dependiente, me dijo que esos libros de “lenguas muertas” ya no se vendían ahí. Esas fueron sus palabras. Si esta anécdota transmite algo, es precisamente la pregunta fundamental en torno a la noción de “lenguas muertas”. ¿Qué significa que una lengua haya muerto o esté muerta? Si, de hecho, existe tal estatus ontológico para cualquier lengua que se haya rastreado desde nuestro pasado, esta pregunta hoy regresa con cierta urgencia, ya que el avatar más reciente de la cibernética, la «Inteligencia Artificial», ya supera no solo las supuestas “lenguas muertas” de la antigüedad que muchos lectores ya no pueden dominar, sino también la operatividad de las lenguas vivas de toda la humanidad en su conjunto.
Lengua
Entrevista a Paula Cucurella / Sobre Rabia / Pena. Poesía migrante
PoesíaEn Ficción de la razón, conversamos con Paula Cucurella, que acaba de editar la antología de poesía migrante Rabia / Pena en la casa editorial DobleAEditores.
Ficción de la razón: Paula, considerando el contexto mundial de auge de diversas formas de fascismos y la creciente persecución a los inmigrantes, cuestión que en Estados Unidos ha llegado a un nivel delirante, ¿qué significa como gesto la publicación de Rabia / Pena?
Paula Cucurella: La expansión del fascismo nos hace convivir con cosas profundamente contradictorias. En Estados Unidos, donde vivo y trabajo, conviven un nacionalismo agresivo —sostenido en mitologías de origen, políticas identitarias divisorias y discriminatorias y discursos de “defensa” de la nación— con una economía globalizante de libre mercado que necesita entrar en todas las economías locales, precarizarlas y desestabilizarlas, y luego desentenderse de las consecuencias de esa intervención.
En este contexto, se produce una situación muy sintomática: comunidades migrantes que llegaron hace cien años, ya asentadas en las economías locales, discriminan a las migraciones recientes invocando su “originariedad”, que fundamentalmente significa simplemente haber “llegado antes”. Esta es una de las grandes contradicciones del fascismo que vemos hoy, pero que también reconocemos en sus expresiones históricas. Lo peor es que nada nos garantiza que los migrantes de hoy en todo el mundo no harán lo mismo con les migrantes del futuro.
Tariq Anwar / Una lengua que no comunica
Filosofía¿Qué es una lengua que no comunica nada? Diremos que hay, a menos dos opciones, muy en boga hoy. Una sería el vaciamiento de la lengua, que nos hace decir palabras que ya no significan, porque no se sostienen en ninguna apelación a la verdad. Declararse demócrata, republicano, pacifista o «consciente del problema» ya no implica ni relación con una ética ni con una intención, por más que se redacte en 280 caracteres pareciendo muy importante el anuncio. Un gran influjo de vaciamiento se desplaza así por la lengua, las lenguas. Pero hay una segunda fuerza de vaciamiento que recibe tributo, por cierto de todas las «redes sociales», al tiempo que las hace posible. Se trata de una enorme episteme que ha convertido al mundo en información. Las estrellas son información, mis movimientos son información, mis likes por supuesto, la música que escucho, las transacciones bancarias, los pobres en mi ciudad, los niños aniquilados en Gaza, pura información, es decir, vaciamiento de cualidades para alcanzar la mínima expresión en vistas a su utilidad.
