Mauro Salazar J. / Parásitos. La comunidad clausurada

Filosofía, Política

I. Lo que el establo sabe y la columna se niega a saber

Conviene comenzar por la biología, no porque ella ofrezca una metáfora amable, sino porque desmiente a la metáfora antes de que la política alcance a domesticarla. Cuando el asesor presidencial del gobierno entrante — Cristian Valezuela— escribió, en octubre de 2025, que el Estado chileno «no está enfermo: está podrido», que se había vuelto «un cuerpo hinchado, lleno de parásitos que viven de él, lo drenan y se reparten sus restos como si fuera un botín», no enunciaba un diagnóstico: ensayaba una condena. Creía que la palabra «parásito» nombraba sin resto lo que sobra, lo que extrae sin devolver, lo puramente sustractivo. Esa creencia es, justamente, lo que ninguna ecología seria sostiene, y conviene decirlo sin atenuantes: la metáfora descansa sobre una ignorancia que se disfraza de evidencia clínica.