Saree Makdisi / La democracia al servicio del Apartheid israelí

Política

¿Qué significa expresar una situación política concreta en términos de «sueño» o «visión», «milagro» y así sucesivamente, términos que emergen constantemente en tales relatos sobre Israel? Después de todo, en la referencia política más famosa a un sueño, el discurso I have a dream de Martin Luther King, el sueño de la igualdad racial es ciertamente una visión de un futuro, no de un presente. La mayoría de las referencias al «sueño» de un Estado judío y democrático, sin embargo, señalan una condición presente, aunque parezca un sueño o una visión y no ser realmente presente; por eso es un sueño, al fin y al cabo. Pero, para continuar con este punto, ¿qué significa referirse a un sueño una y otra vez? ¿Qué tipo de estrategia propone en sí misma esta afirmación? ¿Funciona la repetición como se dice que funcionan ciertos hechizos mágicos: cuanto más repites el conjuro, más real parece ser el deseo repetido? ¿O el simple acto de la repetición realiza el tipo de trabajo que hace una de esas luces de emergencia accionadas con manivela: se ilumina mientras giras la manivela, pero empieza a apagarse en cuanto reduces la velocidad o te detienes? ¿La repetición misma es necesaria para el propósito de afirmación que pretende desempeñar? Porque, no por casualidad, la simple repetición de la afirmación del «Estado judío y democrático» es, como acto, en sí misma sorprendente una vez que se la advierte y se comienza a seguirla: una repetición no solo dentro de todo el ámbito político, sino también dentro de discursos particulares. Como mínimo, es una especie de guion que, como en cualquier película de Hollywood, nos ayuda gustosamente a suspender nuestra incredulidad. […]