Giorgio Agamben / Ciencia y felicidad

Filosofía

A pesar de la utilidad que creemos obtener de ellas, las ciencias no pueden hacernos felices, porque el hombre es un ser parlante, que necesita expresar con palabras alegría y dolor, placer y aflicción, mientras que la ciencia, en última instancia, tiene como objetivo un ser mudo, que sea posible conocer en número y medida, como todos los objetos del mundo. Los lenguajes naturales que los hombres hablan son, al límite, un obstáculo para el conocimiento y, como tales, deben ser formalizados y corregidos, eliminando como «poéticas» aquellas redundancias a las que, en cambio, prestamos atención principalmente cuando expresamos nuestros deseos y pensamientos, nuestros afectos como nuestras aversiones.

Precisamente porque se dirige a un hombre mudo, la ciencia nunca puede producir una ética. Que científicos ilustres hayan realizado sin escrúpulos, en interés de la ciencia, experimentos en los cuerpos de deportados en los Lager o de condenados en las cárceles estadounidenses no debería, en este sentido, sorprendernos. La ciencia se basa, de hecho, en la posibilidad de separar en todos los niveles la vida biológica de un ser viviente de su vida relacional, la muda vida vegetativa que el hombre tiene en común con las plantas de su existencia espiritual de ser parlante. Es bueno recordarlo, hoy que los hombres parecen haber dejado de lado todo en lo que creían, para confiar a la ciencia una expectativa de felicidad que no podrá sino ser decepcionada y traicionada. Como han mostrado los años recientes más allá de toda duda, hombres que miran a su propia vida con los ojos de su médico están por eso dispuestos a renunciar a sus más elementales libertades políticas y a someterse sin límites a los poderes que los gobiernan. La felicidad nunca puede separarse de las simples y trilladas palabras que intercambiamos, del grito y la risa de alegría ni de la conmoción que nos hace llorar, no sabemos si de pena o de deleite. Dejemos a los científicos en el silencio y la soledad de los números, vigilemos lúcida y atentamente para que no invadan el ámbito de la ética y la política, que es el único que realmente puede satisfacernos.

Fuente: Quodlibet.it

Un comentario en “Giorgio Agamben / Ciencia y felicidad

Replica a monica lucentini Cancelar la respuesta

Este sitio utiliza Akismet para reducir el spam. Conoce cómo se procesan los datos de tus comentarios.