Nuestras sociedades están preparadas para la guerra. Nuestros hijos desde la edad más temprana han podido asesinar de manera virtual, haciendo de la guerra no solo algo cotidiano, sino situada al interior de los espacios y tiempos comprendidos como privados. La guerra ha sido un juego tal como lo es para el soldado sionista que aprieta botones desde un lugar muy lejano, con total indiferencia a si su objetivo es un colegio de niñas, un hospital o una avenida. Ante el horror, surge la diversión. «Grok, es verdad o no que mentiste sobre el bombardeo israelí?». En la televisión los generales parecen masturbarse con operaciones a las que adosan racionalidad. «Una operación impecable la de Estados Unidos». Entretenimiento puro, mientras cientos de familias lloran frente a los cuerpos destruidos de sus hijas, mientras miles se agolpan en los hospitales para ser atendidos.
Anestesia
Mauricio Amar / La imagen y el dolor. Sobre la anestesia de los sentidos en la época del genocidio
Filosofía, PolíticaUna imagen es un centro de tensiones. Cada imagen abriga fuerzas que la hacen vibrar. Cada imagen es desde siempre más que ella misma, puesto que deja fuera de la visión aquello que no está fuera de ella misma, su contexto, su entorno. Contextos y entornos físicos, materiales despojados de la visión, pero presentes como una carga fantasmal en la imagen. Sí hay una pericia propia de los medios de comunicación corporativos es la de saber precisamente qué dejar dentro y qué dejar fuera, apostando a que nunca nadie verá los fantasmas que cargan la imagen. Las imágenes de Gaza, llenas de cuerpos de niños mutilados, descabezados, quemados parecen un verdadero desafío para los medios. Con ellas no pueden recortar, abstraer, idealizar, porque la carne abierta por la máquina de muerte sionista, repetida millones de veces, desde diferentes ángulos, deja a las corporaciones la única decisión «razonable»: no usarlas o hacerlo sólo selectivamente para provocar un efecto emotivo singular, tan separado del contexto de sentido, que se convierte en su inverso, es decir, una imagen que se abstrae de su condición de aparición y se re-introduce como imagen explicativa o justificativa de los intereses de las propias corporaciones. Tal es el caso de una imagen que apareció hace unos días en el New York Times, donde un niño palestino mutilado por las bombas israelíes aparece en primera plana para contar una tragedia que tiene que ver con sobrevivir, con precariedad, pobreza, sufrimiento humano, sin mencionar una vez la palabra Israel, Estado que ha usado su ejército para mutilar a ese niño.
