Georges-Louis Gunther / De un instante a otro. El instante noopolítico como captura del instante mesiánico

Estética, Filosofía, Política

En una de sus célebres Tesis sobre el concepto de historia, Walter Benjamin evoca el instante mesiánico, segundo cualquiera, «puerta estrecha por la que podía pasar el Mesías», y contrapone dos tiempos: el tiempo del judaísmo y el tiempo del progreso, «homogéneo y vacío» que, por ser transparente, prohíbe toda irrupción, todo surgimiento, todo acontecimiento. Quisiera intentar aquí, tomando prestado un concepto propuesto recientemente, mostrar que nuestra época se caracteriza por el inesperado matrimonio entre instante mesiánico y tiempo homogéneo y vacío; dicho de otro modo, que, entre sus numerosas proezas, la civilización, o el Capitalismo —las divergencias taxonómicas son superfluas—, ha logrado abortar las potencialidades revolucionarias del instante mesiánico reintegrándolo en el dispositivo global, cuando precisamente Benjamin lo concebía como aquello que le es irreductible. Propongo llamar a ese instante instante noopolitico, en referencia al noo‑poder tal como Balise ouvrante lo ha teorizado recientemente [1]. Al reemplazar la espera mesiánica o revolucionaria por una espera noopolítica, el dispositivo global produce, con la mayor eficacia, su desactivación.

Rodrigo Karmy Bolton / Lo impensado como potencia y desactivación de las maquinas del poder

Filosofía
  1. ¿Cuáles son lo puntos cruciales formulados por Agamben en su crítica al presente?

Giorgio Agamben es un pensador de lo impensado. Esta sería la fórmula de lectura que propongo. Así, en la tradición filosófica estructurada bajo la noción aristotélica del acto descansa, intacta, una ontología de la potencia; en las múltiples máquinas del poder y sus efectos gloriosos, habita el trono vacío; en la extrema violencia del estado de excepción, la posibilidad de su propia revocación; en toda operosidad una inoperosidad que le excede y que, en cierto modo, ha quedado capturada. Como ves, Agamben es un pensador de la inmanencia pues no hay que buscar en otro lugar lo que la misma tradición ha legado sin necesariamente saberlo. Podríamos decir que la tradición siempre deja entrever una herencia que le excede, su impensado resto que está siempre por venir. No se trata de un “ya sido” que eventualmente haya sido superado (aufheben), sino de un “nunca sido” que asume la dimensión radical de una potencia. En este sentido, lo impensado no es una negatividad, sino la forma más extrema de positividad en la que se juega una singular noción de potencia que habita en las sombras en los “bajos fondos” de la tradición.