Estamos en un tiempo enloquecedor y bastante sobregirado que no necesita más diagnósticos e interpretaciones sino proposiciones simples, claras y directas que interpelen a ejercitarnos en concreto para pensar lo que nos pasa. A la vez estamos sometidos a una guerra desigual por la atención que compele continuamente a recurrir a términos o expresiones que generen cierto enganche. Sin desconocerlo, no tenemos que sucumbir fácilmente a ello; de igual modo que la claridad expositiva no renuncia a la complejidad en la que se sostienen los enunciados para hacer cuerpo el pensamiento. Así pues, resulta habitual apelar a la expresión del título (la fórmula genérica sería: ¡Es X, estúpidx!) para remarcar algo obvio que no está siendo considerado en los análisis sobre la política y la sociedad, esto es: la eficacia determinante de un factor o práctica específica. Al principio fue la economía, en la génesis de nuestra modernidad, pero dada la desorientación actual se suele variar el término en cuestión, de acuerdo al gremio o profesión de quien enuncia, sin reparar que la misma expresión ya supone un tratamiento del otro bastante descuidado: un insulto o menoscabo a su inteligencia.
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Georges-Louis Gunther / De un instante a otro. El instante noopolítico como captura del instante mesiánico
Estética, Filosofía, PolíticaEn una de sus célebres Tesis sobre el concepto de historia, Walter Benjamin evoca el instante mesiánico, segundo cualquiera, «puerta estrecha por la que podía pasar el Mesías», y contrapone dos tiempos: el tiempo del judaísmo y el tiempo del progreso, «homogéneo y vacío» que, por ser transparente, prohíbe toda irrupción, todo surgimiento, todo acontecimiento. Quisiera intentar aquí, tomando prestado un concepto propuesto recientemente, mostrar que nuestra época se caracteriza por el inesperado matrimonio entre instante mesiánico y tiempo homogéneo y vacío; dicho de otro modo, que, entre sus numerosas proezas, la civilización, o el Capitalismo —las divergencias taxonómicas son superfluas—, ha logrado abortar las potencialidades revolucionarias del instante mesiánico reintegrándolo en el dispositivo global, cuando precisamente Benjamin lo concebía como aquello que le es irreductible. Propongo llamar a ese instante instante noopolitico, en referencia al noo‑poder tal como Balise ouvrante lo ha teorizado recientemente [1]. Al reemplazar la espera mesiánica o revolucionaria por una espera noopolítica, el dispositivo global produce, con la mayor eficacia, su desactivación.
