MUERTE
La lengua se oxida por falta de palabras,
el ojo se oxida por falta de sueños.
El rostro es la luz del cuerpo.
Cuando el rostro se ensombrece
todo el cuerpo se apaga.
MUERTE
La lengua se oxida por falta de palabras,
el ojo se oxida por falta de sueños.
El rostro es la luz del cuerpo.
Cuando el rostro se ensombrece
todo el cuerpo se apaga.
“Una especie de energía oscura
Que parece no tener principio ni fin”
*
*
Adonis perverso
El paquete de cuajo me agarró
esta descabellada
Ven y sígueme Ugly Boy dijo:
Vamos arrojarnos a la poesía
vamos a ensuciar el mito
A los muertos no se les deja entrar a la iglesia.
Quédense jugando en el jardín,
que los adultos estamos hablando.
Sientan los gusanos lamiendo la piel,
el sol lijando los huesos.
Fuente: Literaliedad
ES CLARO QUE DIOS SE ESCAPÓ DE MI CRÁNEO. Que se fue dejando una estela de sangre. Una gotita que un gorrión pisa y esparce sobre el piso blanco.
Escuchaba yo una llanura de carneros, los oía arrancar con sus quijadas las raíces. Ese ruido cuando arrancamos la hierba, ese mismo ruidito cuando arrancamos una rosa como un cabello.
Tal vez quise decir que escuchaba voces. Un susurro inesperado al cruzar la calle. Volteo y miro alrededor y no hay nadie, pero alguien que no está me mira desde la esquina. Solo. Inquietante.
Fue el viento, me digo.
Fue sólo el viento, me repito.
Parece improbable abarcar el enorme caudal bibliográfico que se ha producido y se sigue produciendo sobre la metáfora, desde Aristóteles hasta hoy, de ahí que trate de reducir el planteo solo a entablar una posible relación entre la visibilidad de esa figura retórica y los recursos de cierta onomástica literaria con el fin de proponer, a partir de tal posibilidad, la interpretación de una obra en particular: The Golden Bowl de Henry James.
Abres los ojos como el telón de un teatro,
y en la oscuridad dos pies descienden hasta tocar el suelo.
Sin despertar aún, la madera del escenario tiene la misma temperatura que la piel.
Madurada repetición: un día más que se suma o un día más que se resta.