EXTRANJEROS
¡Qué oscuros son!
¡Qué tontos son!
¡Qué cabreo tienen sus pequeñas y las mujeres!
¡Éstos han venido extranjeros!
Y han vuelto a sus casas extranjeros.
Así, se han sentado a pensar tranquilamente.
Los asientos.
Al atardecer.
¡Qué oscuros son!
¡Qué tontos son!
¡Qué cabreo tienen sus pequeñas y las mujeres!
¡Éstos han venido extranjeros!
Y han vuelto a sus casas extranjeros.
Así, se han sentado a pensar tranquilamente.
Los asientos.
Al atardecer.
A la espera de Jodo
Más que llegar,
los más bellos de los perdidos,
extraviaron su camino hacia ti.
Inventaron los espejos, de la dulzura de las fuentes
y crearon, para adorarte, una sombra.
Cayeron ante ti como preciosos regalos,
cubrieron sus sueños del sabor de la fe,
tampoco te encontraron.
Hicieron lo imposible…
Soy la sombra de una
Primavera que no dio fruto
El cuerpo de una cigarra
en una tierra castigada
Piedra pómez
en el negro iconostasio de un pintor
Soy el sueño
de una vida ignota
el tronco de una modista en Kabul
La arena que te abraza
en la helada estepa de Siberia
“Odio el tiempo y el lugar donde nací”
Dicen que es de Robert Smith
Siempre he creído que el arte de escribir antecede a otras formas de arte. El sólo hecho de tomar un lápiz, algo tan rústico en estos momentos, abre la entrada del laberinto, pero ojo, abre sólo la puerta, aún queda entrar recorrer y encontrar la salida. Es así que la poesía toma los riesgos de ingresar a ese laberinto.
El gordo Paperas se pesca a la puta de Escarlatina, mientras Esquizofrenia se masturba hasta sangrar. La Gripe y El Tifus filman lo que para ellos será su ópera prima.
Meningitis , aislada y en sí misma, manda pequeñas vibraciones, como si quisiera asistir a la Avant Premiere.
A La Ciatica, todos la vigilan, ya que ésta, algunas veces se pone cuatica.
Conjuntivitis, de tanta hierba ve borroso. Camina en medio de la célula, haciéndose el payaso, pero no le resulta, nadie le compra.
¡ Cáncer no vino¡ grita El Colera, que con los pantalones casi en las rodillas roza las paredes en busca del baño.
Yo gallina
Deambulo entre maizales, con el cuero quemado
Hambrienta hedionda enlodada hasta los pies
Me sepultaron a los cuatro, con las alas dobladas
Sin más alimento que gusanos y moscas
Y plumas, muchas plumas para saciar el vuelo
Yo gallina ojo silencioso
Pestañeo agujereado
Yo gallina embrión, reflejo mi herencia
Gemir /cacarear/ gemir /cacarear
Conozco el lenguaje de los pájaros
Succiono el vacío desde mi pulgar
Yo gallina niña
niña ave
niña sin voz
niña cacarear niña
yo gallina me hago
me reconozco en el olvido
de la página de un diario en los noventa.