Rodrigo Karmy Bolton / 11-43

Filosofía, Política

Habrá sido en 1988 cuando mi padre tuvo la astucia de llevarme, un día soleado, al cierre de la campaña del NO en el Parque O´Higgins. Tenía solo 11 años y Los Prisioneros temblaban en los oídos. Radio Cooperativa sonaba por cada corte de luz o Radio Umbral con Sol y Lluvia martillando el futuro. Un niño como yo que había vivido en la burbuja de Chile, entre las comunas de La Reina y Providencia sabía, sin embargo, de la existencia de otro mundo. No solo por quienes hacían el aseo en casa, sino por los miedos que a poco andar se dejaban tocar en los gestos de mis padres, cada vez que preguntaba porqué todos los años estaba el mismo Presidente –vestido de militar- o porqué mi madre lanzaba agudos garabatos cuando aparecía la Primera Dama en su patético mensaje de Navidad. Se alcanzaba a ver que el mundo adulto experimentaba una gran conmoción. Apenas jugaba con amigos en la plaza –quizás fuimos los últimos en hacerlo- pero eran amigos para los que todo estaba bien y para quienes el NO era la cristalización demoníaca.

Camilla Pietrabissa / Marguerite Yourcenar, a través de la pintura

Arte, Literatura

Fuente: Antinomie.it

Con los museos cerrados, nos preguntamos por las obras del museo imaginario colectivo. ¿Cuáles son los iconos que más echamos de menos, o los que describen nuestros miedos y pesadillas? ¿Cuáles son los que realmente nos gustaría ver en estos meses de crisis existencial?

Así que vuelvo a una escritora que releí durante el verano, cuya obra está marcada por el recuerdo de los cuadros de la historia del arte europeo: Marguerite Yourcenar. Su autobiografía en tres volúmenes (Memorias del cuidado, Archivos del Norte y ¿Quoi? L’Eternité, Einaudi) se inscribe en la mejor tradición del género; también para Marguerite Yourcenar la autobiografía es una forma de búsqueda de sí misma en los demás, un intento de reflejarse en las oscuras profundidades de la historia que la precede. Desde el principio, como en otras novelas, se intuye una búsqueda minuciosa en archivos y objetos familiares, pero el esfuerzo por dar vida al pasado se apoya en gran medida en las imágenes.