Mauricio Amar / Hacer la barbarie

Filosofía, Política

En su infame texto de 1896, El Estado judío, Theordor Herzl –que daría cuerpo al proyecto colonial sionista en Palestina– afirmaba que «Para Europa formaríamos allí un baluarte contra el Asia; estaríamos al servicio de los puestos de avanzada de la cultura contra la barbarie. En tanto que Estado neutral, mantendríamos relación con toda Europa, que tendría que garantizar nuestra existencia»1. Evidentemente las lecturas que se pueden hacer de esta cita tan simple son muchas, partiendo del reconocimiento por parte de Herzl del colonialismo sionista como un asunto europeo, al punto que serán estos los que garanticen su permanencia (hoy, sabemos, ese apoyo proviene principalmente de Estados Unidos). Lo que resulta tremendamente revelador, sin embargo, es la división que establece el autor respecto a civilización y barbarie, que había justificado hasta entonces los más terribles sometimientos, vejaciones y genocidios a diversos pueblos en todo el mundo, incluso en Europa. Y es que el colonialismo, donde vaya, lleva civilización precisamente como barbarie. Como decía Walter Benjamin en su VII tesis Sobre el concepto de historia «no existe un documento de la cultura que no lo sea a la vez de la barbarie». Civilización y barbarie, bajo los términos impuestos por Herzl pertenecen a la misma gramática y aunque el sionista quisiera establecer una separación dicotómica entre ambos, en realidad civilización como barbarie o barbarie como civilización es lo que realmente constituye el proyecto colonial europeo. Y aún así, el mismo Benjamin nos invita a pensar de otra manera la barbarie, una con la que la separación de Herzl podría coincidir y con la que, sin embargo, podríamos llegar a representarnos.

Douglas Kristopher Smith / Escribir en contra, traducir en conjunto: Una nota sobre la escritura como acto político en Escritos bárbaros: Ensayos sobre razón imperial y mundo árabe contemporáneo

Filosofía, Política

A lo largo de los diez ensayos que constituyen una crítica del momento presente, la escritura es uno de los aspectos que más salta a la vista. En un contexto intelectual contemporáneo, post-guerra fría, en donde casi toda actividad intelectual se ha retirado hacia la universidad, y que, a la vez, ésta se encuentra cada vez más restringida por los formatos requeridos para la indexación y la pretensión cientificista y cuantitativa que ha dominado el acceso a fondos de investigación y a puestos de trabajo, Escritos bárbaros deja de manifiesto la potencia de una escritura que no intente meter un mensaje radical dentro de unos parámetros que no podrían sino neutralizarlo, sino que desafía y empuja los límites de la escritura y, por consiguiente, las formas de pensar. La escritura que se despliega en EEBB, no es la escritura profesionalizante –la que ocupan los expertos de los noticiarios y los hablantes de la “comunidad internacional”– sino la bárbara, que irrumpe en “el fino ritual de la cotidianidad” [1], al igual que el mundo árabe irrumpe a la hora de pensar la sociedad latinoamericana de hoy día.