Dionisio Espejo Paredes / Anatomía de la «incorrección política» en la era digital

Filosofía, Política

1. Introducción

Son muchos los que han decretado el fin del imperio woke. Parece algo así como el canto de liberación frente a una época de opresión y censura. Lo que se presenta como valentía y libertad de expresión es, en realidad, la nostalgia por una impunidad perdida: el derecho a humillar a los más débiles sin consecuencias. Este discurso de «incorrección» es, en esencia, un populismo reaccionario. Instrumentaliza el malestar social para atacar a minorías (migrantes, mujeres, colectivos LGTBIQ+) mientras protege los privilegios de las élites tradicionales. No construye alternativas; solo cultiva el resentimiento. Por ello, es el germen de un neototalitarismo que, disfrazado de rebelión, amenaza los derechos de todos.

Aquí, frente al falso dilema entre callar (censura) o decir cualquier cosa (libertad), se propone una libertad responsable. La frontera ética no está entre lo «correcto» e «incorrecto», sino entre la crítica legítima y el ataque a la dignidad humana frente al imperio del más agresivo. Desde una perspectiva antropológica, la civilización se basa en la renuncia a ciertas pulsiones destructivas. La incorrección agresiva representa una regresión a un estado precontractual y prepolítico donde impera la ley del más fuerte. Demoler todos los tabúes no conduce a la libertad, sino a la ley de la jungla discursiva. Incluso podríamos decir como Adorno y Horkheimer que las pasiones privadas se vuelven a convertir en virtudes públicas (Dialéctica de la Ilustración) como en la era totalitaria.

Rafael Farías Becerra / La solidarité non plus: París después de los atentados

Filosofía, Política

No soy corresponsal de ningún diario, a la sumo me encuentro en París Saint-Denis de paso, como cualquier otro visitante que llega a esta ciudad por cualesquiera sean sus intereses. De hecho, instalado aquí pude enterarme de los atentados, más particularmente por las preocupaciones de mis amigos y familiares en Chile, quienes me escribían preocupados por las redes sociales. Hoy, a varios días ya de los atentados, la ciudad es lo bastante más “acogedora” como para enterarme inmediatamente de los operativos que sobresaltan el sueño de los ciudadanos. Las patrullas se distribuyen enloquecidas por las avenidas, y las calles de pronto parecen enmudecerse dejando que las Policías realicen su trabajo.