Alberto Toscano / El liberalismo nos costará la Tierra

Filosofía, Política

La rotunda derrota de Kamala Harris en las urnas, y lo que tanto Benjamin Netanyahu de Israel como Viktor Orbán de Hungría aclamaron como un histórico retorno político, acaba con cualquier esperanza de que el ascenso planetario de la política reaccionaria sea un fenómeno pasajero. Una campaña que celebraba su incondicional continuidad con el Partido Demócrata de los Clinton, Obama y Biden se derrumbó ante un candidato que se inclinó hacia las acusaciones de fascismo con aún mayor entusiasmo que en sus dos últimas campañas: llamando a que los rivales sean disparados en la cara, jugueteando con la dictadura y, sobre todo, anunciando deportaciones masivas de inmigrantes como su política principal. La inminente hoguera de derechos y beneficios sociales trazada por el Proyecto 2025 no desencadenó suficiente resistencia en las urnas. Tampoco lo hizo la supuesta afición de Trump por los generales de Hitler o el carnaval de vulgaridad racista en el Madison Square Garden.

Jacques Lezra / Conceptos políticos: “Mejor”

Filosofía, Política

Yo fui a una universidad de la Ivy League. Tengo un nivel super alto de educación. Conozco las palabras. Tengo las mejores palabras. —Donald J. Trump, 30 de diciembre de 2015 (South Carolina).1

Y Glaucón dijo, haciéndose el chistoso, “Gracias al cielo que la hipérbole no puede ir más allá”. “La culpa es tuya”, le dije, “por obligarme a expresar mis pensamientos al respecto”. —Platón, República 509c.

Que tengo, que me valgo de, palabras “mejores”, uso comparativo –que no “las” mejores, superlativo–: esa es una afirmación que podríamos entender; quizás al día de hoy podríamos respaldar, en general, la idea de que es mejor tener a mano mejores palabras que otras menos buenas (aunque sería difícil correlacionar una educación, incluso o especialmente en una escuela de la Ivy League (el grupo de élite que componen las universidades estadounidenses de Harvard, Yale, Princeton, Brown, la Universidad de Pennsylvania, Columbia, Dartmouth y Cornell), con el “conocimiento” o “posesión” de esas mejores palabras).2 Algunas palabras son “mejores” que otras para ciertas cosas, y “mejores” en algunas manos que en otras respecto de esas u otras cosas —serían palabras que designan con mayor precisión; o que persuaden a cierta gente más fácilmente, o a más gente más rápidamente, que otras palabras; o que nos conmueven más; o que sirven mejor para recordar palabras que hemos amado o temido escuchar. “Mejor”, uso comparativo, nos recuerda la practicidad irreductible del lenguaje: el significado de una palabra es su uso; las palabras, ya para mejor o peor, performan. Con ellas un presidente puede inaugurar o tomar posesión, y con una palabra y una firma puede desechar una iniciativa de ley y poner fin a un sueño, o puede declarar la guerra, la victoria, la derrota. Un líder puede exhortar, inspirar, dimitir, condenar, y así. Alguien como Donald Trump puede provocar, insultar, degradar, reclutar, y puede hacerlo comparativamente mejor o peor que otros. Las palabras “mejores”, uso comparativo, son la materia de la política y las políticas de gestión pública: de la traducción. En el imaginario europeo, la disputa pública en torno a la “mejor” palabra (uso comparativo) hace que la ciudad, la polis, sea lo que es. (El famoso mercado de las ideas tiene un peculiar doble sentido: uso y locación coinciden. En el ágora, las palabras que expresan ideas entran en escena como si fueran mercancías o bienes. Pero precisamente el ágora es también ahí donde tú o yo, o Agatón y Alcibíades, podríamos ir a ver cuál de nuestras ideas persuaden mejor a más de nuestres conciudadanes).

Massimo Riva / La biopolítica de la muerte

Filosofía, Política
«Ahora debemos ocuparnos de la juventud y la vejez. Y probablemente tenemos que establecer las causas de la respiración, porque en algunos casos la vida y su opuesto depende de ella.»
(Aristóteles, De Respiratione Περὶ ἀναπνοῆς)

«Eventualmente se encontrará una vacuna para el Coronavirus, pero los negros seguirán esperando la cura para el racismo».
(Roxane Gay, New York Times, 30 de mayo de 2020)

«No puedo respirar. No puedo respirar».
(George Floyd, Minneapolis, y manifestantes en toda América, mayo de 2020)

 

Las últimas palabras de George Floyd, linchado por cuatro policías en un aparcamiento de Minneapolis en el Covid Times, resumen el significado del título que di a estas breves notas. Según Demócrito de Abdera, citado por Aristóteles, el resultado de la respiración es evitar que el alma sea expulsada del cuerpo: en las circunstancias actuales, que corren el riesgo de privarnos literalmente de oxígeno, parece tanto más necesario hacer una respiración colectiva para no perder el alma (cualquiera que sea el sentido que se le quiera dar a esta palabra, es sinónimo de vida).

Rodrigo Karmy Bolton / Siria trumpista: Donald Trump como “verdadero anarquista”

Filosofía, Política
Fuente: El Desconcierto

1.- No sólo de misiles viven los bombardeos. También del capital mediático que lleva consigo. En la sociedad del espectáculo, no hay más arma que la imagen. Trump tuvo su escena hollywoodense y, peor aún, al igual que ISIS, no subrogó los dispositivos espectaculares al conflicto, sino que hizo del conflicto un dispositivo espectacular como tal. Como ISIS cuando elaboraba sus trailers en los que estetizaba la guerra, el lanzamiento de misiles en la base aérea de Shayarat en Siria, fue el trailer trumpista por excelencia. Las formas importan. Por eso no hubo drones como ha sido la constante en la “humanitaria” época de la administración Obama, sino misiles.

Alain Badiou / Durante el horror de una profunda noche. Reflexiones sobre las recientes elecciones en EEUU

Filosofía, Política
Fuente:

Estaba pensando en un verso de la poesía francesa, que de hecho pertenece a Racine. Es una hermosa, hermosa frase. En francés: “C´était pendant l’horreur d’une profonde nuit”. En inglés: “It was during the horror of a profund night” (y en español: “Esto fue durante el horror de una profunda noche”.) Quizás Racine estaba pensando en la elección de Trump. Fue durante el horror de una profunda noche. Y entonces, es como una obligación para mí hablar, discutir, esta clase de acontecimiento, en un sentido negativo, porque es imposible para mí estar aquí frente a ustedes y hablar de algo muy interesante en términos académicos. Pienso que es una necesidad pensar, discutir, qué pasó durante el horror de la noche profunda, justamente ayer. Ustedes saben que para mí, pero creo que también para mucha gente, esto fue, en algún modo, una especie de sorpresa. Y a menudo estamos, con esta clase de sorpresas, bajo las leyes de ciertos afectos: miedo, depresión, rabia, pánico… Pero sabemos filosóficamente que todos estos afectos no son realmente buenas reacciones porque, en cierto sentido, es demasiado afecto frente al enemigo. Y en consecuencia, creo que es necesario pensar más allá de los afectos, del miedo, de la depresión y de todo eso, pensar en la situación de hoy, en la situación del mundo hoy, donde algo parece que es posible, como que alguien como Trump se convierta en presidente de los Estados Unidos. Y en consecuencia, esta tarde mi objetivo es presentar no exactamente una explicación, sino una clarificación de la posibilidad de algo como esto, y también algunas referencias, sometidas a la discusión, concernientes a lo que debemos hacer después de esto, qué debemos hacer, lo cual no es precisamente estar sometidos a los afectos, a los sentimientos negativos, sino en el nivel del pensamiento, de la acción, de la determinación política, etcétera.

Entrevista a Judith Butler: “Trump está liberando un odio desenfrenado”

Filosofía, Política
Entrevistadora: Rina Soloveitchik.
Traducción: David Durán

Zeit Online: ¿Por qué decidiste escribir un libro sobre asambleas [assemblies] públicas justo ahora?

Judith Butler: Supongo que empecé a pensar en ellas durante las Primaveras Árabes cuando se iniciaron algunos debates sobre si las asambleas públicas eran o no una forma pura de democracia, y sugiriendo: “Esta es la gente y está deshaciéndose de un régimen injusto. Y, por supuesto, eso genera todo tipo de preguntas como: ¿quién es realmente la gente? ¿Es importante que se estén mostrando en la calle? ¿Los cuerpos en la calle representan a toda la gente? ¿Y los que no están en la calle?