Tariq Ali / ¿Quién es el enemigo? Sobre el Salvaje Oeste y quienes le resisten

Política

Algunos hechos necesitan ser enfatizados de nuevo. La guerra desatada por Israel y Estados Unidos contra Irán ha fracasado estrepitosamente. Un alto al fuego temporal aún se mantiene, pero ¿por cuánto tiempo? Tanto EE. UU. como Irán son conscientes de la fragilidad del estancamiento actual. El tráfico por el estrecho de Ormuz sigue severamente limitado a pesar de los pronunciamientos de Trump, y los hutíes tienen el estrecho de Bab-el Mandeb en su punto de mira. La última amenaza de sanciones adicionales por parte de EE. UU. contra Irán está siendo considerada por Teherán como un nuevo acto de guerra, lo que los israelíes deben haber recibido como una noticia bienvenida, decididos como están a mantener la guerra en curso. Mientras tanto, a pesar de serios desacuerdos entre el Pentágono y la Casa Blanca (incluyendo la preocupación del vicepresidente estadounidense de que Hegseth y otros altos funcionarios del Pentágono están subestimando el agotamiento de las reservas de municiones estadounidenses), no hay en marcha ningún intento serio de asegurar una paz duradera. Los términos iraníes, tal como se esbozan en el Memorando de Entendimiento, han sido descritos como «duros» y «severos», pero siguen siendo la única base para un acuerdo serio que proteja la soberanía iraní. Más allá de la fanfarronería incesante de Trump, su régimen está en problemas y él lo sabe. Los israelíes, excesivamente confiados y desechando todas las leyes relativas a la guerra, han visto sus propias ciudades bombardeadas y atacadas con drones, cientos de ciudadanos de doble nacionalidad huyendo del país y sus vínculos con los Estados del Golfo (salvo los Emiratos Árabes Unidos y Arabia Saudita) considerablemente debilitados.

Francisco de León / Miradas cotidianas

Estética, Filosofía, Política

Si bien en un importante texto titulado Storytelling, Christian Salmon había estudiado analizado el uso de técnicas narrativas surgidas de lo discursos empresariales y de management para apuntalar y hasta controlar la opinión pública a través de lo que llama “universos narrativos” (que en mucho se parecen a aquellos empleados para posicionar una marca en el mercado), en su más reciente La era del enfrentamiento, afirma que a partir de la aparición de los nuevos medios, controlados por las temibles GAFAM (Google, Apple, Facebook, Amazon, Microsoft) se ha llegado a un punto en el cual se vuelve imposible narrar, pues dichas en estas empresas han creado un entorno que le quita la complejidad al mundo, a nuestra experiencia, más bien, del mismo, pues nos arrebatan las pasiones, controlan los deseos, y, sobre todo, indican los caminos que hay que seguir, los recorridos y claves necesarios para interactuar con la realidad y con los otros. Se trata de un hábitat del que desaparece la intimidad y al que se le asignan una serie de formatos y fórmulas bajo las cuales se presentará cualquier dejo de la propia subjetividad. Se trata de un reino, lo define Salmon, en el que no existen los relatos: