Alejandra Bottinelli / La palabra viva de los jóvenes de Gaza

Literatura, Política

Hay golpes en la vida, tan fuertes… ¡Yo no sé! […]

Y el hombre… Pobre… ¡pobre! Vuelve los ojos, como
cuando por sobre el hombro nos llama una palmada;
vuelve los ojos locos, y todo lo vivido
se empoza, como charco de culpa, en la mirada.

Hay golpes en la vida, tan fuertes… ¡Yo no sé!

Cesar Vallejo, Los heraldos negros

Hay palabras que son aviso: una sonrisa se está perdiendo para siempre y cae a nuestros pies: ¡tómenla, cuídenla, no la dejen morir!

Hay palabras que son como sombras que se quedan rondando nuestras cotidianeidades, como dobles de lo que somos en nuestros días de todos los días, y nos encuentran cuando, como al hombre del poema de Vallejo, alguien nos llama con una palmada por sobre el hombro y nos volteamos a ver nuestra mirada buscando otra mirada. Palabras sombras de las nuestras, que hacen figura con nosotros, que no nos dejan y se quedan a vivir junto a nosotros.

Hay palabras que son conjuro, de la estirpe de esas capaces de reunir a los astros y volverlos al tiempo, son palabras de fe, esto es, palabras-confianza, fidelidad, lealtad. Palabras fuertes que reposan en la promesa de seguir siendo, de permanecer a tu lado, de no soltarte, de no dejarte a ti misma, a ti mismo; palabras-confianza: la promesa misma que te constituye.

Alejandra Bottinelli / Presentación de Escritos Bárbaros de Rodrigo Karmy Bolton

Filosofía, Política
Texto leído en la presentación del libro Escritos Bárbaros. Ensayos sobre razón imperial y Mundo Árabe contemporáneo, el 20 de julio de 2016.
No mueres porque seas un creador
o porque tengas este cuerpo.
Estás muerto porque eres el rostro eterno.
Adonis. “Desiertos”.

Siempre es un privilegio narrar la experiencia de una lectura, contar a otros lo que leemos es un placer que extiende y a veces completa el de leer, que es uno tan solitario; y se vuelve casi una profesión de fe cuando lo que uno tiene para contar se anota por decenas en los hallazgos de un libro. Cada uno de esos hallazgos está marcado con algo parecido a una estrella en mi ejemplar del libro de Rodrigo Karmy, que puede considerarse ya un cielo completo en mi imaginación lectora, un cielo que tiene constelaciones, vías lácteas de estrellas impronunciables y cometas que cargan pesadas estelas, un cielo que dibuja misterios inconmensurables (como si ocurrieran a miles de años luz). Un cielo con agujeros negros, tiene también.