Aldo Bombardiere Castro / Segunda divagación sobre la poesía en tiempos de catástrofe: Transparencia

Estética, Filosofía, Poesía, Política

El mundo aparece transparente. Pero cuidado: no es que el mundo parezca transparente, sino que, en su aparecer, se muestra así, supuestamente sin mediaciones. Sólo gracias a tal concepción afincada en la idea del transparente darse del mundo ante nuestra consciencia, el capitalismo cibernético es capaz de presumir del éxito ejercido por su propio proceso de absorción y abstracción de la vida, dando fruto a una lengua des-potenciada hasta su mínima expresión: la informática datificación de la transparencia.

En efecto, la empresa del capital cibernético consiste en asignar a los fenómenos la irrefutable univocidad de los datos. Las cosas, los horizontes, las experiencias mundanas, hoy han dejado de hacer resonar los ecos de su murmullo opaco y ambiguo en nuestros oídos. Al contrario, el capital cibernético se jacta de barajar los datos, y con ello de moldear y supeditar nuestra experiencia y afectos a la frenética velocidad de los flujos financieros; ostenta de su éxito a la hora de cifrar y recombinar innumerables cadenas de significantes neuronales, carentes de pensamiento, sobreabundantes de estimulación y anestésicos de la sensibilidad, absorbiendo, así, no sólo el mundo en códigos, sino también nuestra experiencia en su envolvente vacuidad. Con ello, reconduce el multiforme, proliferante y atonal caudal de la vida hacia un reseco estanque de datos veloces pero monocordes, de representaciones seductoras pero planas; estanque desprovisto de la tesitura y vibratos, de los ritmos, danzas y contradanzas, incluso inalterado frente a los gritos de quienes nos ahogamos en su solipsista y desértica lisura. El lenguaje del capital cibernético, con su clichés e imágenes sin imaginación ni demora, se trata de una máscara que, sin embargo, se nos presenta en como retrato y genuina -aunque precaria- narración descriptiva del mundo.

Javier Agüero Águila / Metáfora y clinamen en el pensamiento de Louis Althusser. Un apunte sobre la herencia

Filosofía

Me preguntaba, una vez que se confirmó mi venida a La Paz, por qué yo vengo a un congreso sobre Louis Althusser. Un congreso, en principio, para especialistas; personas que han dedicado su vida a estudiar su filosofía y donde su nombre se invoca y resuena desde la potencia de un pensamiento incombustible, que creó época y destiló consecuencia en su teoría y en su praxis (siempre he pensado que Althusser le imprimió a la izquierda marxista francesa la dignidad que Sartre le negó). Porque yo no soy un “especialista” en su obra, no he sido influenciado –creo– por su vida política para hacer de la mía, como él sí lo hizo con pasión y generosidad, un testimonio para este tiempo, y lo cito: “para esta época a la que ninguna historia impulsa” (Pour Marx, 1965). Pero pensaba, a la vez, por qué no; por qué no ir a un encuentro sobre Althusser y en Bolivia, además; en La Paz hablando en las alturas (mal de Althu-sser); ¿qué me negaría esta posibilidad?: ¿mi declarada no expertis? ¿un cierto miedo devenido en respeto por referirme delante de quienes sí saben sobre su filosofía? ¿temor a hablar de Marx? ¿del marxismo? Temblor por decir: ¿“El capital”? ¿“materialismo aleatorio”? ¿“aparatos ideológicos de Estado”? ¿“análisis de coyuntura”? En fin.

Lisa Block de Behar / Sobre la imaginación metafórica y ciertas variaciones retóricas de la literalidad

Filosofía, Literatura

Parece improbable abarcar el enorme caudal bibliográfico que se ha producido y se sigue produciendo sobre la metáfora, desde Aristóteles hasta hoy, de ahí que trate de reducir el planteo solo a entablar una posible relación entre la visibilidad de esa figura retórica y los recursos de cierta onomástica literaria con el fin de proponer, a partir de tal posibilidad, la interpretación de una obra en particular: The Golden Bowl de Henry James.