Javier Agüero Águila / Lavidalamuerte

Filosofía

El seminario impartido por Jacques Derrida en la Escuela de Altos Estudios de París, entre 1975 y 1976, se tituló La vida la muerte. Y ya en el nombre, sin necesidad de entrar en las 14 sesiones que componen este curso, es posible detenerse y acaso sumergirse en los estuarios múltiples de la deconstrucción. 

Tampoco sería requisito para un texto como éste acercarse a la manera excepcional en que el argelino hace hablar a los que serán los “ejes” del seminario (Hegel, Nietzsche, Heidegger, Canguilhem, Freud o Jacob). Simplemente va de hacer la pausa, corromperse en el no-paso, olvidar todas las pistas de caza y abrazar la distorsión a la que pueden llevar estas cuatro palabras: La vida la muerte. 

Javier Agüero Águila / La máquina no sabrá de amor de amores

Filosofía, Política

En la pista nietzscheana Bernard Stiegler nos regala un pasaje que no escapa, que no se detiene en la búsqueda por restituir lo humano; lo humano en la mira, bajo amenaza, a la intemperie pero que resguarda una trinchera: “¿Qué es el ser inhumano? Es el que no es capaz de prometer —no el que no es capaz de sostener su promesa sino el que es incapaz de prometer esta humanidad que no existe aún.” (Lo que hace que la vida merezca ser vivida, 2015, 262).

Pensamos en la Inteligencia Artificial (IA) como la creación humana de algo no-humano; es decir y aunque –por ahora– la sigamos comprendiendo como una suerte de apéndice eléctrico que está al borde de sentir, lo cierto que es que casi todo lo puede. La IA es un abismo insondable, prácticamente infinito, en el que parece no haber ausencia de respuestas. Deviene entonces como una cierta trama lateral a la que cada vez, más y más, acudimos restaurando el oráculo, uno posmoderno, pero oráculo al fin. Me atrevería a decir que nadie duda de la IA porque nadie le teme; ella es amistosa, proverbial, serena y paciente de cara a la (también) infinita saga de dudas que el mundo le impone.

Javier Agüero Águila / ¿Qué se dice cuando se dice luna?

Filosofía

1. Quizás –solo quizás– lo que tensa al libro de Jacques Derrida La tarjeta postal. De Sócrates a Freud y más allá (1980) sea si es posible amar, pensar y escribir al mismo tiempo. Y esto que pareciera tener una respuesta de inmediato afirmativa, pues no la tiene porque, justo, abre a una serie de preguntas con las que podemos jugar casi algorítmicamente: ¿Se piensa cuando se ama? ¿Qué se ama cuando se piensa? ¿Voy amando mientras escribo o la escritura misma es una reacción desesperada al amor, ahí, cuando nos entra? La escritura como manifestación ya textual, es decir como letra impresa abierta a un devenir que de ahí en más podrá tener múltiples apropiaciones e interpretaciones: ¿puede ser la expresión instantánea de un amor hacia alguien o podrá no tener destinatario y escribir, así, sin saber lo que se ama, sin embargo y a la vez, amando con toda la intensidad posible?

Javier Agüero Águila / La izquierda y su invención anarquista ¿Es posible?

Filosofía, Política

Anarquismo y hegemonía

¿Es posible, en un país que ya no es asediado sino gobernado por la ultra derecha, encontrar en el anarquismo algunas pistas para una suerte de rehabilitación, posterior al necesario duelo, de la izquierda o lo que quedó de ella? ¿Cuán factible es leer en el anarquismo una potencia política real más allá de las caricaturas y entenderlo como una agencia real en la disputa por la hegemonía extraviada, perdida o colonizada por el neofascismo? La cuestión es seria, si los partidos tradicionales no oxigenan las arterias ni bombean nada a una izquierda en ruinas y solo se han limitado a construir coaliciones de ocasión con puros fines electorales ¿cómo hacer del anarquismo una forma de organización que responda a las múltiples alternancias políticas, movimientos contra-capital, comunidades anti-extrema derecha, en fin?

Cierto que esto parece utópico y se figura como un reflejo de lo imposible. Sin embargo, de manera incipiente, se cree, sería pensable una lectura anarquista que pueda reconectar con los olvidados del mundo y pensar, sino en un partido, en algo así como un movimiento anarquista disponible para entrar en la disputa y contraerse de esa pura especulación folclórica en la que ha sido dejado en cautiverio por el cómic de la historia.

Javier Agüero Águila / Soberanía, guerra y violencia plástica

Filosofía, Política

Comencemos con la siguiente cita de Horacio Potel:

No hay un centro, ni un original que funde las repeticiones, no existe el antepasado primordial, el origen primigenio. No hay origen que pueda servir para identificar el original del suplemento, ni para dominar su diseminación. Lo que reemplaza al centro-origen es una prótesis, un parásito, un suplemento1

¿Qué es lo que nos dice Potel cuando indica que no existe algo así como un origen que funde las repeticiones? Se piensa que no habría un punto de partida, una economía absoluta que aglutine al pasado, que condense un presente y que repercuta en un futuro dándole forma. El origen siempre remitirá a otro y es imposible rastrear su primer impulso. Si pensamos en la guerra, ésta no tendría ni ascendencia ni descendencia, no obstante, parece heredarse a sí misma reproduciéndose en un incesante espiral histórico.

Javier Agüero Águila / Llámenla locura o digan filosofía

Filosofía

A Valeria Campos,

por su amistad sincera

en tiempos de desapariciones

1. La filosofía es una forma de locura y, como toda locura, lo es en su singularidad. No se pretende en este breve texto –no se puede– ir más allá de lo que ya se ha escrito sobre este “tópico” a lo largo de la historia del pensamiento (Sócrates, Descartes, Voltaire, Nietzsche, Foucault, Derrida y el largo etcétera), sin embargo, en este intento de buscar lo irreductible, de la insistencia en aquello que no permitiría ninguna hendidura más en la razón; o tratando de explorar la experiencia de la no experiencia en lo hiperbólico, en el exceso del exceso por encima de cualquier presente no-loco sino situado, es que la filosofía, en su momento, ahí donde “actúa”, está loca, y solo un loco o loca podría asistir esta condición.