Abdennur Prado / La estrategia de Deleuze

Filosofía

Gilles Deleuze hace lo mismo que Platón: establece su causa, identifica a sus rivales y toma de ellos todo aquello que lo fortalece, para derrotar al enemigo con sus armas. La causa de Deleuze se llama, en principio, «materialismo ateo». Pero esta es una causa muy limitada desde una perspectiva filosófica. Requiere ser expresada de forma más potente, como una invitación a experimentar con uno mismo y con la vida, afirmar la diferencia y privilegiar el devenir, la creatividad frente al resentimiento, jugar a desterritorializarse y a territorializarse, a hacer como un rizoma y no plantarse como un árbol, proliferando los buenos encuentros y las buenas vibraciones, inventando a cada paso conceptos que nos liberen de lo ya sabido y de lo ya interpretado… Con el bello propósito de lograr un plano de inmanencia pura y escapar de la servidumbre a los fantasmas de la trascendencia. Con esto ya ha incorporado otros conceptos más apetecibles. En todo momento parece claro tanto lo que afirma como lo que niega. Pero se trata tan solo de posiciones de principio. Son enunciados fuertes, pero lo dejan todo por pensar. Si hablamos de materialismo, ¿qué es la materia? Cuando se habla de trascendencia e inmanencia, ¿de qué/quién y con respecto a qué/quién? Si hablamos de ateísmo, ¿a qué nos referimos cuando decimos «Dios»? ¿En qué sentido inventar conceptos o plantear líneas de fuga es liberador?