Gilles Deleuze hace lo mismo que Platón: establece su causa, identifica a sus rivales y toma de ellos todo aquello que lo fortalece, para derrotar al enemigo con sus armas. La causa de Deleuze se llama, en principio, «materialismo ateo». Pero esta es una causa muy limitada desde una perspectiva filosófica. Requiere ser expresada de forma más potente, como una invitación a experimentar con uno mismo y con la vida, afirmar la diferencia y privilegiar el devenir, la creatividad frente al resentimiento, jugar a desterritorializarse y a territorializarse, a hacer como un rizoma y no plantarse como un árbol, proliferando los buenos encuentros y las buenas vibraciones, inventando a cada paso conceptos que nos liberen de lo ya sabido y de lo ya interpretado… Con el bello propósito de lograr un plano de inmanencia pura y escapar de la servidumbre a los fantasmas de la trascendencia. Con esto ya ha incorporado otros conceptos más apetecibles. En todo momento parece claro tanto lo que afirma como lo que niega. Pero se trata tan solo de posiciones de principio. Son enunciados fuertes, pero lo dejan todo por pensar. Si hablamos de materialismo, ¿qué es la materia? Cuando se habla de trascendencia e inmanencia, ¿de qué/quién y con respecto a qué/quién? Si hablamos de ateísmo, ¿a qué nos referimos cuando decimos «Dios»? ¿En qué sentido inventar conceptos o plantear líneas de fuga es liberador?
Materialismo
El pensamiento como bien común: Averroes contra la lógica de la soberanía. Entrevista especial con Rodrigo Karmy Bolton
Filosofía, PolíticaEn Ficción de la razón reproducimos la entrevista realizada por Márcia Junges al filósofo Rodrigo Karmy Bolton. Publicada recientemente en portugués por el Instituto Humanitas UNISINOS.
IHU: En este año en que celebramos el 900 aniversario del nacimiento de Averroes, ¿qué aspectos de su obra considera más urgentes para comprender los dilemas políticos, culturales y religiosos del siglo XXI?
RK: Si por “urgencia” entendemos lo fundamental de un problema y no necesariamente el apuro impuesto por el tiempo cronológico, diría que, resulta urgente su teoría del intelecto y su concepción de la ilustración. Respecto de la primera, Averroes la formula en sus tres comentarios al De Anima de Aristóteles (el pequeño, medio y gran), pero es en el Gran Comentario al De Anima de Aristóteles donde funge la teoría de los dos sujetos para entender la cuestión gnoseológica: un primer sujeto (en el sentido aristotélico de “sustancia” –“ousía”) remite al “intelecto material” o “potencia del pensamiento” que Averroes lo entiende como una sustancia cosmológica que es separada de los cuerpos individuales, único para toda la especie y eterno como lo es el mundo; un segundo sujeto (ahora en cuanto “motor”) lo remite a la imaginación que pertenece a cada uno de los seres humanos y que funciona como la fuerza de singularización, es decir, el “motor” que, al igual que en el campo de los sentidos el sensible hace pasar al acto al sentido, la imaginación -la imagen, en particular- permite pasar al acto a los inteligibles. Gracias a la imaginación cada ser humano en particular podrá participar de la potencia común del intelecto que, como señalamos, está intrínsecamente “separada” respecto de los cuerpos. Al proponer la noción del intelecto separado, Averroes ofrece una noción materialista de la gnoseología en la medida que, en mi lectura, dicho intelecto será “material” no porque esté hecho de materia entendida como “sustrato” sino porque se despliega como un receptor, un lugar, un espacio no representable.
Aldo Bombardiere Castro / Pánico y amenazas. Un pathos del pensamiento
FilosofíaA lxs amigxs
Pensamiento atmosférico
En sus últimas intervenciones escriturales y radiales, Rodrigo Karmy (2025) y Javier Agüero Águila (2025), han perfilado el movimiento de una constelación de intuiciones. En ella, lo intuido corresponde a una suerte predominio atmosférico y anímico de nuestra época. Predominio que suele marcar los contornos de las frases que todxs nosotrxs pronunciamos día a día un ánimo epocal que delinea el sentido de los actos a los cuales nos hallamos individualmente, y tan falsamente, comprometidos. Hoy asistimos a la época del pánico y de la multiplicación de amenazas: el estado de pánico no ha de ser más que una máquina productora de innumerables amenazas.
En efecto, las intuiciones de Karmy y Agüero Águila poseen profunda significación no sólo porque constatan el pánico y la amenaza como estados anímicos dominantes, a la simple manera en que un enunciado describe un caso del mundo, tornándose susceptible de validación o refutación. Más bien, sus palabras derraman una significación profunda porque, al nivel de la superficialidad de la piel, todos las sentimos, las vivimos, las padecemos. Sus intuiciones acerca del pánico y de las amenazas, han de constituir gestos de resistencia, ráfagas de pensamiento e imaginación capaces de horadar, atravesar y luego fugarse de la turbiedad de la época, precisamente, gracias a que todxs, incluso ellos, la padecemos. Así, sus intuiciones, lejos de pertenecer a ellos, son el pathos del pensamiento en tiempos de su catástrofe: la imaginación, tal vez, constituye la resistencia del pensamiento ante esa catástrofe, el modo de expresión del pensamiento en tiempos de repliegue del mismo. Quizás la potencia del pensamiento hoy habite allí: en la errancia divagante e imaginal de sí mismo con respecto al dominio de aquella racionalidad formal con que el mero entendimiento ha pretendido colonizarlo. Pensar no puede ser sinónimo de entender, pues sólo se entiende -nuevamente de manera constatativa- un estado de cosas “objetivo”, dado y dispuesto al “sujeto” que ha de conferir verificabilidad gracias a la actividad del entendimiento. Pero pensar es otra cosa.
Rodrigo Karmy Bolton / Materialismo expresivo. Una lectura para una izquierda de lo porvenir
Filosofía, PolíticaLa derrota del progresismo a nivel mundial deja la cancha política abierta al neofascismo, pero, por otro lado, ofrece el esplendor de la invención para una izquierda (una izquierda de la izquierda) necesariamente porvenir. Se trata de una izquierda anti-capitalista que, en Chile, se traduciría en la forma de una impugnación radical al fantasma portaliano, dispositivo que codifica la política chilena a favor del poder oligárquico.
Un punto de partida para esta invención, puede residir en el pensamiento de Luis Emilio Recabarren. En particular, en su libro La Materia Eterna e Inteligente. Publicado en Buenos Aires durante el año 1917, sin saberlo, Recabarren retoma tópicos de cierta tradición filosófica judía y árabe que asumían la idea de que el intelecto era una sustancia impersonal y en común, cuestión que, con variaciones muy importantes, fue formulada en las filosofías de Averroes, David de Dinant o Siger de Brabante, Avicebrón, entre otros. Esa lectura que, por cierto, desafió en su momento a la Iglesia Católica al punto de que Tomás de Aquino sostuvo que Averroes era el “perverso deformador de Aristóteles”, posiblemente desemboca en Spinoza y su concepción de Dios entendido como Naturaleza. Recabarren, en la exigencia de formular una “perfecta ilustración” que desafíe la falsedad religiosa, vuelve sobre esa tradición oculta y, en contra de la de la Iglesia Católica, según la cual, el mundo habría sido creado ex—nihilo gracias a la prerrogativa jerárquica de la forma por sobre la materia, sostendrá que no hay forma por fuera de la materia sino que ésta no solo sería “eterna” (es decir, prescinde de un momento “creador”) sino que además, sería “inteligente” en la medida que tendría capacidad para autoorganizarse, singularizándose en los seres vivos y no vivos que conocemos.
Gustavo Bustos Gajardo / Destilar el estilo: hacia una escritura cuasi-trascendental de la materialidad
FilosofíaAvanzar hacia un pensamiento de la materialidad que no tenga por finalidad definir un modo de ser de la materia, no es tarea fácil. Sin embargo, en el contexto de una lectura estereográfica de Jacques Derrida y Werner Hamacher se pretende experimentar la materialidad como la venida de un elemento imposible, indecidible y anárquico que, al objetar la pregunta por la esencia, se inscribe en el sistema especulativo para trastornarlo y desencadenar en, y desde él, un «razonamiento bastardo» capaz de atravesar las envolturas con que la metafísica había separado en lo inteligible mismo lo empírico de lo trascendental.
Christoph Cox / Más allá de la representación y la significación: Hacia un materialismo sónico
Estética, Filosofía, Música, Sonido¿Por qué el arte sonoro sigue estando tan profundamente infrateorizado y no ha generado una literatura crítica rica y convincente? Porque los modelos teóricos imperantes son inadecuados. Desarrollados para dar cuenta de lo textual y lo visual, no logran captar la naturaleza de lo sonoro. En este artículo, el autor propone un marco teórico alternativo, un relato materialista capaz de captar la naturaleza del sonido y permitir el análisis de las artes sonoras. Sugiere, además, que este relato teórico puede proporcionar un modelo para repensar las artes en general y evitar los escollos encontrados en las teorías de la representación y la significación.
