Norman W. Long / Calumet Project

Música, Sonido

En Ficción de la razón presentamos Calumet Project, del artista sonoro estadounidense Norman W. Long (1973). En una serie para radio de tres partes (emmitida por Radius), nos invita a contemplar cómo los paisajes sonoros definen nuestro sentido de comunidad. Cada pista expone una compleja matriz de redes que existen dentro de la región del Lago Calumet del lado sur de Chicago –especialmente las reservas de la pradera “Big Marsh” de la zona de South Deering y Van Vlissingen Prairie-, para enfocar nuestra atención en la diversidad y resistencia. South Deering es un barrio predominantemente negro y latino. También es el sitio de la primera fábrica de acero en la región de Calumet (Wisconsin Steel Works, anteriormente Compañía de Hierro y Acero Joseph H. Brown), que operó desde 1875-1980. Desde el cierre de la planta, el barrio pasa por una depresión económica.

Josep Manuel Berenguer / De los colores del agua

Sonido
Aquest sol que menstrua no es vol pondre.
Mira la folla roja com rebutja
el llençol de muntanya que l’acotxa.
Un altre dia exagerat. Un altre
dia se’t mor cregut que el seu color
no tornarà mai més, no tornarà
com la sang que es podreix. Eixuga llum,
llença cotons de núvols, renta’t, gira’t,
beu el més límpid gin de lluna i mar.
Gabriel Ferrater. El ponent excessiu. Les dones i els dies

Al iniciar el camino a Queralbs desde el lado de Poniente del Estany de Núria, cerca del embarcadero, el valle y el lago quedan a la izquierda, a Levante; el monte, las crestas más cercanas, que hacen frontera con Francia, a la derecha, a Poniente. El sendero te eleva y al dejar el santuario atrás, encontrarás más árboles a Poniente que a Levante, pero no tantos como para decir que te hallas en medio del bosque. Podría ser que a la derecha oyeras el canto de algún ave. No es que no las haya en el lado del valle. Probablemente, encontrarías más cerca del río, pero los árboles del lado del monte son ahora más y, en general, más próximos. Por otra parte, si caminas erguido, el valle siempre queda más alejado que el monte. Como los sonidos pierden intensidad proporcionalmente al cuadrado de la distancia y, descendiendo del Valle de Nuria, el camino conduce en dirección Sur, la probabilidad de oír pájaros al principio es superior a tu derecha. Caminas. Tu respiración y tus pasos suenan fuerte. Parten de ti. Son parte de ti : dominan tu paisaje sonoro y enmascaran el resto de sonidos. Incluso el del flujo constante de agua, generado inicialmente por sus saltos grandes y pequeños, pero que parece llegar a ti de todas partes, de rebote de piedra en piedra, de pared en pared.

Blanca Rego / Las figuras-voz de Margaret Watts Hughes

Música, Sonido
Fuente: Mediateletipos

En 1876, la Royal Society (la Real Sociedad de Londres para el Avance de la Ciencia Natural) empezó a organizar una serie de presentaciones científicas informales a las que estaba permitido asistir a mujeres, tanto como espectadoras como para presentar investigaciones propias. La primera mujer que se atrevió a presentar un invento científico fue Margaret Watts Hughes, quien no tenía nada que ver con el mundo de la ciencia, sino que era una conocida soprano y profesora de canto.

¿Qué hacía una soprano dando una charla a científicos? Watts Hughes estaba muy interesada en encontrar un medio a través del cual visualizar la voz de manera gráfica, lo que la llevó a inventar un aparato llamado eidófono que servía precisamente para eso.

Mauricio Amar Díaz / Sonido y refugio

Filosofía
La experiencia del exilio, ese estar fuera de lugar permanente que le atribuimos a millones de personas -para confrontarlas a una forma de vida distinta, fundamentalmente arraigada-, pareciera, en realidad, ser no sólo una contingencia, sino la propia condición de la existencia humana. En este sentido, el arraigo (la sensación de) funciona como un enjaulamiento de la propia experiencia humana. Eso no quiere decir que cuando entramos en el campo del exilio como ontología, dejemos de ficcionar nuestra experiencia para encontrarnos con la certeza del movimiento. En él, en la existencia misma todo es ficción, fragmento ilusoriamente compuesto, en el que habitamos con tendencia al endurecimiento de la experiencia. Los recuerdos, no son sino ese cúmulo de fragmentos que el presente ordena, tal vez de manera trágica, porque quisiéramos poder tocarlos y distribuirlos en el orden que se merecen.