Gerardo Muñoz / La vigilia de unas voces: una postal desde el norte

Filosofía, Política

Como en toda ciudad portuaria, en Newark las distancias pesan y se materializan de forma inconspicua, como ya hemos dicho en otra ocasión en la que hicimos un trazado del entorno. Entre la estación del tren de New Jersey y el centro de detención Delaney Hall hay por lo menos unos quince minutos en automóvil. Hemos vuelto esta vez con los amigos del jóven colectivo católico Nuevo Personalismo, cuyo programa y formas de actuar no se define por una militancia irrestricta y cerrada, sino por una singular persistencia en testimoniar el actual embrutecimiento generalizado. Ya con esto bastaría para decir que estos jóvenes son lo suficientemente despiertos para que sean nuestros amigos, pero además de esto hay que agregar que ellos también se desviven para generar encuentros de palabra y pensamiento, un gesto caritativo y por lo demás raro en la época en la que nos ha tocado vivir. Si es difícil definir al “movimiento personalista” es porque se resiste a las costuras de un movimiento programático y con todas las respuestas a la mano. Lo ‘nuevo’ del personalismo es que reconoce que atravesamos el desierto, y en esa búsqueda espera encontrar amigos. No es tampoco la búsqueda de quienes quieren llegar a casa; más bien, es el ejercicio que parte del hecho de la devastación de la casa común que define el desierto incluso si se está en los espacios auráticos de la metrópolis (el nuevo personalismo tiene su base neoyorquina, lo que quiere decir que son herejes de la ciudad).

Gerardo Muñoz / Americanismo y muerte social: una postal

Filosofía, Política

“¿Hemos llegado?”, preguntaba en voz baja y con algo de inseguridad. “Qué va falta algo, queda cruzar toda Market Street hacia el río, ahí está Doremus, y para allá los contenedores”. Muy cerca de allí Delaney Hall, donde han detenido a cientos de inmigrantes indocumentados. Y hacia el norte en paralelo encontramos la Springfield Ave, la misma que en el verano de 1967 ardía por la notable insurrección afroamericana de Newark que dejó cientos de heridos y una docena de muertos. Hoy la Avenida Springfield corta en diagonal hacia el centro de Newark desde Vauxhall, y desemboca en una tienda de móviles T-Mobile con una horrorosa fachada rosada y negra. En la fría mañana de diciembre estas grandes avenidas siguen siendo pobladas por una alta demografía afroamericana, junto a los caribeños, principalmente dominicanos y puertorriqueños. Según el más reciente censo, alrededor del 57% de la población de Newark es afroamericana y el 47% vive bajo el nivel de pobreza liderando los renglones de la cifra promedio de todos los estados de la región.

Alberto Toscano / Diseñado para dominar

Política

Una nueva campaña de reclutamiento apareció en los campus universitarios de élite de Estados Unidos este abril. En escuelas como Cornell y UPenn, carteles en paradas de autobús con un fondo negro severo comenzaban con una advertencia ominosa: «Ha llegado un momento decisivo para Occidente» — antes de acusar que la mayoría de las empresas tecnológicas fallan en considerar el «propósito nacional» al decidir «qué debería construirse.»

Por el contrario, Palantir, el contratista de defensa de análisis de datos detrás de los carteles, declaró que no solo construye productos tecnológicos «para asegurar el futuro de América,» sino «para dominar.»

El mensaje implícito de los anuncios hace eco de la convicción del liderazgo de Palantir, incluyendo al fundador Peter Thiel y al CEO Alex Karp, de que el verdadero mandato de Silicon Valley es cimentar la supremacía militar de Estados Unidos y Occidente — una nostalgia reaccionaria por la fusión de la Guerra Fría entre estado, ingeniería y capital.