Como en toda ciudad portuaria, en Newark las distancias pesan y se materializan de forma inconspicua, como ya hemos dicho en otra ocasión en la que hicimos un trazado del entorno. Entre la estación del tren de New Jersey y el centro de detención Delaney Hall hay por lo menos unos quince minutos en automóvil. Hemos vuelto esta vez con los amigos del jóven colectivo católico Nuevo Personalismo, cuyo programa y formas de actuar no se define por una militancia irrestricta y cerrada, sino por una singular persistencia en testimoniar el actual embrutecimiento generalizado. Ya con esto bastaría para decir que estos jóvenes son lo suficientemente despiertos para que sean nuestros amigos, pero además de esto hay que agregar que ellos también se desviven para generar encuentros de palabra y pensamiento, un gesto caritativo y por lo demás raro en la época en la que nos ha tocado vivir. Si es difícil definir al “movimiento personalista” es porque se resiste a las costuras de un movimiento programático y con todas las respuestas a la mano. Lo ‘nuevo’ del personalismo es que reconoce que atravesamos el desierto, y en esa búsqueda espera encontrar amigos. No es tampoco la búsqueda de quienes quieren llegar a casa; más bien, es el ejercicio que parte del hecho de la devastación de la casa común que define el desierto incluso si se está en los espacios auráticos de la metrópolis (el nuevo personalismo tiene su base neoyorquina, lo que quiere decir que son herejes de la ciudad).
Inmigrantes
Gerardo Muñoz / Nunca hemos abandonado el campo
Filosofía, PolíticaInmediatamente después del fin de la Segunda Guerra Mundial, el historiador Emilio Roig de Leuchsenring publicó en La Habana un breve libro titulado Weyler en Cuba: un precursor de la barbarie fascista (Páginas, 1947) en el que establecía una conexión directa entre el fascismo político del siglo veinte y la sombra latente del general español Valeriano Weyler, quien comandó la intensa pacificación contra la insurrección independentista cubana de finales del siglo diecinueve. Es digno de elogio que Roig lograra, hacia el final del libro, capturar la realidad de lo que él llamó «weylerismo», una modalidad de guerra total e imperialista a gran escala contra poblaciones que no cesaron a pesar del derecho internacional y los diversos acuerdos de paz de los vencedores de la Segunda Guerra. Para Roig, la posicionalidad estructural de la política, incluso la de regímenes liberales-democráticos entre 1945 y 1947, seguía siendo maximalista, abarcando las condiciones de vida de las poblaciones y, por lo tanto, sirviendo de instrumento directo de la renta capitalista mediante la amplificación del campo de guerra. Lo que él denominó «weylerismo» o nueva barbarie fascista, supuso un salto cualitativo en la conducción bélica que entonces se materializaba en términos de control de la población en nombre del «orden»: “Todo lo que Weyler representó y practicó está vigente en la posguerra” [1].
Mauro Salazar J. / Toda su tristeza es italiana
Estética, Filosofía, Política«El Abuelo, estando en Italia, confunde Buenos Aires con Roma, Mussolini con Perón, y cree todavía estar en Buenos Aires y estar en deuda con el deseo de volver a su patria. Su lengua, por otra parte, híbrida y de frontera entre el español y el italiano, consolida este espacio de tránsito perpetuo entre dos culturas y dos tiempos, sin que se produzca una diferenciación entre ambos, un distanciamiento o una integración. Podría decirse que esta lengua intermedia es el índice del movimiento identitario del sujeto y de la imposibilidad de una definición o, en todo caso, su indefinición que, paradójicamente, lo localiza en esa identidad “otra”. (Cossa, 2009.)
A partir de las escisiones entre lengua y dialectos, la cuestión del nacionalismo patriótico puso de relieve el enraizamiento itálico. Los saltos demográficos fueron masivos, estructurales y espontáneos. En alusión a esto último Massimo D’ Azeglio (1698-1866), sostuvo que “una vez hecha Italia, hay que hacer italianos”. Más tarde Lothar von Metternich (1773-1859) limitó la Cuna del Renacimiento a ´una expresión geográfica´ excedida por dialectos peninsulares que responden a fragmentaciones lingüísticas. La dispersión étnico-lingüística fue inédita dentro de las realidades europeas y contribuyó a la fuerza expansiva de los idiolectos minoritarios -oralidades costumbristas y usos del fonema- sin vocación de comunicabilidad- que excedieron la promesa de la reunificación italiana y -posteriormente- la joven identidad nacional argentina. En medio de una especie de «nosotros genealógico» (mercantilismo cosmopolita), no es casual que, en el punto seis de la Constitución Italiana, se establezca lo siguiente, ‘La República protegerá a las minorías lingüísticas mediante normas específicas’. Tal paradoja hunde sus huellas en la nación más ancestral en acervos europeos (pintura, escultura, arquitectura, artes medievales), aunque atribulada entre Monarquía y República.
Hans Op de Beeck / Dance
Arte, Música, VideosEncargada originalmente por el Red Star Line Museum, la película aborda el tema aún candente de la migración. Rodada con cuatro cámaras en una gran percha industrial y con un reparto de unos 800 voluntarios vestidos con ropa especialmente diseñada para el evento, la película tiene una calidad clásica, que recuerda las migraciones a gran escala de principios del siglo XX desde Europa a América. El título, «Danza», se refiere a la migración como un movimiento inestable y rítmicamente irregular, un acto de equilibrio en el arduo viaje entre las viejas identidades del hogar y las realidades del nuevo mundo, un viaje que cambia a todos los que lo hacen sin recurso.
Aldo Bombardiere Castro / Apuntes sobre las presidenciales: el deseo securitario y la captura del deseo
Filosofía, PolíticaLuego de suspender el tiempo histórico y la cotidianidad individualista, luego de destituir la última actualización del pacto oligárquico plasmada en la Constitución del 80, la revuelta dejó sus ecos, sus esquirlas afectivas dispersas sobre las plazas.
En estos meses, esas esquirlas disparadas hacia el infinito, esas modulaciones dentro de una atmósfera atonal y descentrada, han sido capitalizadas y capturadas por el neofascismo. Su éxito, cual arte alquímico, consiste en transmutar el deseo: hacer de la rabia popular y de la potencia común de los cuerpos derramados por las calles, un odio contra el migrante, una valoración de lo securitario, una sacralización de la propiedad y una homologación de todos los tipos de violencias en la condena de cualquier violencia («venga de donde venga»). Miedo.
Aldo Bombardiere Castro / Migrar: una ontología afectiva
Filosofía, PolíticaMigrar sin someterse a prefijo: no in-migrar ni e-migrar. Las migraciones, pensadas radicalmente, parecieran constituir más que un simple fenómeno derivado de factores económicos, políticos o humanitarios. No sólo pertenecen al reino de lo explicable. En ellas, más bien, se insinuaría un sobresentido y una estructura (quizás también móvil) ontológica de la historia y del movimiento natural. A la sombra de la faz óntica, donde los fenómenos se desenvuelven y reproducen bajo determinaciones causales, voluntarias, perceptibles y codificables, la historia tatuada sobre el rostro migrante permite entrever una realidad liberada de todo marco explicativo: el devenir deviniente de la vida.
