Roque Farrán / ¿Milei está loco? De la vergüenza ajena al atravesamiento de la propia locura

Filosofía, Política

En torno a todas estas discusiones sobre si Milei está loco o no, y si eso es determinante para la política o no, quiero ser bien claro. No importa si Milei está efectivamente loco, podría tratarse de una performance actoral o una estrategia política (personalmente no lo creo, pero no importa), el problema es que el efecto que produce resulta concreto y real: el enloquecimiento de las relaciones sociales. Sus ostensibles contradicciones a nivel discursivo, la pobreza argumental de sus alocuciones, como la crueldad o el desprecio constante que demuestra hacia los demás, resultan completamente destructivas para el conjunto de la sociedad. Incluso para quienes puedan sentirse identificados con algunas de sus posiciones ideológicas o hasta quienes se benefician con su política económica. No es solo cuestión de imagen o lenguaje, sino algo mucho más básico: la ruptura del lazo social y la desconfianza brutal en el Otro como lugar simbólico de intercambios elementales. No debería sorprendernos porque de algún modo expone la verdad cruda del capitalismo: la disolución de todos los lazos sagrados en las frías aguas del cálculo y la ganancia. La novedad es que hasta ahora ningún personaje lo había encarnado de manera tan patética y cabal.

Aldo Bombardiere Castro / Primera divagación acerca del Mundial de fútbol 2026: Felicidad, infelicidad, utopía

Filosofía, Política

Escena

Los niños escucharon el grito. Un grito hecho de innumerables pequeños gritos. Denso, irregular, concurrido. Un grito de adultos. Tejido con estrepitosas risas y alguna que otra palabra también gritada. Como era normal, los pequeños hermanos pudieron reconocer las voces de papá y mamá entre tal marejada de estrépito espumoso. La explosión bucal no los asustó. Sin encender la luz, se levantaron de su cama y, a pies descalzos -cuestión prohibida-, emprendieron camino hacia el living. Abrieron la puerta de su habitación y se internaron por el largo pasillo. Ya conocían el olor a cigarro y el humo lo asociaban a las fiestas y la alegría, a los cumpleaños y la navidad. Sus ansias los llevó a correr uno tras otro, haciendo resonar los talones contra la frialdad no percibida de la baldosa, reproduciendo una más de las innumerables carreras que los hermanos ya ni siquiera necesitaba anunciar con palabras para saberse participando en ellas. En esta ocasión, era como si los gritos los alentaran a correr más rápidos, los exaltaran tornando más divertida aún dicha competencia improvisada.

Mauro Salazar J. / Piazzolla. Diagramáticas

Filosofía, Música

I. Organología y movimiento

Piazzolla. El ‘swing’ de las texturas, movimiento suspensivo que no pretende monumentalizar representaciones ni abrazar identitarismos, despliega una artesanía poiética donde la metaforicidad produce sentido en un diagrama de sonoridades espacio-temporales. «Cronotopos» sería la expresión más contigua para pensar el tiempo fuera de las sucesiones. Un «ensamblaje», en el sentido deleuziano (assemblages), comprende singularidades: cuerpos, potencias y afectos donde priman las relaciones más que las esencias: ontología relacional en su radicalidad.

Astor Pantaleón cultiva un «ritmo» irreductible a los estructuralismos de época, a los nacionalismos musicales que lo precedieron y a las estéticas del marco institucional. Las energías pulsionales abren un momento suspensivo que fractura los paradigmas narrativos, cronológicos e historizantes. No se trata de cifrar a Piazzolla como «categoría narrativa», sino de reconocer su fractura radical con el orden de la sintaxis ciudadana que, sin embargo, habita en el nacional-cosmopolitismo. Los intervalos son ineludibles: Aníbal Troilo (1939-1944), sus típicas de transición (1946-1954), la composición de música para concierto y, puntualmente, la música popular como tropo singular. El Octeto de Buenos Aires (1955) —ruptura radical— marca un punto de inflexión; la prolífica creación del Nuevo Tango (1955-1977), luego la contemporaneidad masificada (1978-1989). Aquí no existe progresión de secuencias de ritmos y figuras, sino un ‘jeu’ de temporalidades signadas por el desacato.

Rodrigo Karmy Bolton / La ley del fuego

Filosofía, Política

1.- En un pequeño texto que dedicara a su hija Anima titulado Tierra y Mar, el jurista alemán Carl Schmitt proponía el término nómos de la tierra para referirse a la “apropiación originaria del espacio” sobre cuyo acto se erige un ordenamiento específico de índole jurídico-político. Según Schmitt, quien leía el término griego nómos (Ley) en la forma de una “toma de tierra”, la historia del nómos coincidiría, época tras época, con la de los elementos naturales identificados por Aristóteles para explicar el ordenamiento del cosmos. Así, durante mucho tiempo, habría predominado el nómos de la tierra que no solo se habría basado en la “toma de tierra” sino en la configuración del orden jurídico-político sobre el espacio terrestre, dejando al espacio marítimo como res nullus. Para Schmitt, desde el Imperio romano hasta el Imperio hispánico abierto por el “descubrimiento del nuevo mundo” se habrían edificado en base al elemento terrestre.

Mauro Salazar J. / Escucha y Donación. Mederos

Filosofía, Música

«Escuchar, hacer escuchar mi escucha, firmarla: ¿no es esto, acaso, lo que hace el arreglista? […] El arreglo es una escucha escrita. Es el acto por el cual hago pública mi escucha, la expongo, la ofrezco a otros oídos. Arreglar, es decir: escuchen cómo escucho, escuchen mi escucha.» — Peter Szendy, Escucha: una historia del oído melómano (2001).

I.

¿Qué significa escuchar el tango de Mederos? No: ¿qué significa que el tango nos escuche? Porque hay músicos que tocan y músicos que son tocados, intérpretes que ejecutan partituras e intérpretes que son ejecutados por ellas —atravesados, heridos, constituidos por un sonido que los precede y los excede—. Rodolfo Mederos (n. 1940) pertenece a esta segunda estirpe: bandoneonista, sí, pero antes que eso, y más radicalmente, oído del Río de la Plata, membrana porosa donde resuenan los muertos.

Habría que decir que fundamentalmente suena: su artesanía no es el sonido sino el silencio; sabio, diferido, im-pertinente de una corchea que se sustrae para dejar advenir lo imperceptible. Porque lo imperceptible no es lo inaudible: es aquello que solo un oído afinado en la espera puede recibir como don. La voz Mederos, (allí donde lo que hay es fuelle, aire metabolizado en vibración) responde a las plásticas de la llamada ‘tercera generación’, aquella que incita una imagen de pensamiento oscilante entre lo sensible, lo audible y las partituras ciudadanas que ningún conservatorio podría enseñar.

Marcos Stábile / Texturas de la revuelta o cómo atar sin nudos en la catástrofe. Sobre Destitución y separación de Michele Garau

Filosofía, Política

Pasado un tiempo de cualquier explosión, sus ecos se escuchan únicamente lejos de su epicentro. Los del estallido argentino de 2001 parecen encontrar, en la actualidad, cajas de resonancia más amplias, más sensibles a su música, en las corrientes del pensamiento de la destitución desprendidas de la tradición autonomista italiana y francesa, que en el territorio que fue su escenario, configurado hoy como nódulo regional del neorreacionarismo en auge. Algunas revueltas, como los profetas, balbucean en una lengua extemporánea, intempestiva, y a esos temblores del lenguaje les suele caber, igual que a los profetas, el naufragio, el destierro.